La estación Plaza Italia de la Línea D del subte de Buenos Aires reabrió oficialmente este martes 24 de febrero de 2026, tras más de seis meses de cierre por obras de renovación integral. La reapertura, que impacta directamente en miles de pasajeros diarios del corredor norte del subte porteño, llega con una serie de mejoras estructurales y estéticas, pero también deja al descubierto los problemas históricos de la red, que sigue sin expandirse significativamente desde hace décadas.
Las obras realizadas incluyeron la impermeabilización de techos y paredes, la restauración de los emblemáticos murales históricos de la estación, y la instalación de luminarias LED y señalética renovada. Además, se adecuaron los sistemas eléctricos y de señales, y se habilitaron nuevos bicicleteros para fomentar la intermodalidad. Sin embargo, el cierre prolongado —originalmente estimado en tres meses— generó molestias entre los usuarios, que debieron recurrir a estaciones alternativas como Scalabrini Ortiz o Palermo, afectando su rutina diaria y evidenciando la falta de planificación en los plazos de ejecución de las obras públicas.
La renovación de estación Plaza Italia forma parte de un plan más amplio de modernización de la red de subtes, que ya ha intervenido 16 estaciones en distintas líneas. No obstante, este esfuerzo por mejorar la infraestructura existente contrasta con la falta de avances en la expansión de la red. Desde 2001, la Ciudad aprobó un plan para construir tres nuevas líneas de subte, pero dos décadas después, ninguna de ellas ha comenzado a construirse.
Subte sin avances: promesas vs realidad
Este retraso deja en evidencia la brecha entre las promesas de modernización y la realidad de un sistema que sigue sin llegar a barrios enteros, mientras otras capitales latinoamericanas avanzan en la ampliación de sus redes.
La reapertura de Plaza Italia, ubicada en una de las zonas comerciales, gastronómicas y turísticas más transitadas de la ciudad, recupera un nodo clave para los vecinos de Palermo. Sin embargo, el alivio es parcial: actualmente, cuatro estaciones siguen cerradas por obras (Piedras y Congreso en la Línea A, Uruguay y Malabia en la Línea B), y los usuarios continúan enfrentando interrupciones en el servicio, como el reciente paro de subtes que afectó a toda la red sin previo aviso oficial. Estos eventos reflejan una gestión que prioriza las mejoras puntuales, pero no logra resolver los problemas estructurales de capacidad y cobertura.
Sin tener en cuenta que en la actualidad viajar en subte en Buenos Aires es muy caro.
El Gobierno de la Ciudad destaca la inversión en infraestructura y la fabricación de nuevos trenes, pero los expertos señalan que, sin una planificación estratégica a largo plazo, estas acciones resultan insuficientes. La red de subte de Buenos Aires, pionera en Latinoamérica, hoy cuenta con apenas 54 kilómetros de vías, muy por debajo de ciudades como Santiago de Chile o Ciudad de México, que superan los 100 kilómetros. La falta de expansión no solo limita la movilidad, sino que también profundiza la desigualdad en el acceso al transporte público entre distintos sectores de la ciudad.
Mientras se celebran las mejoras en estaciones como Plaza Italia, persisten interrogantes sobre el futuro del subte. El Plan Estratégico y Técnico para la Expansión de la Red de Subtes (PETERS) sigue en revisión, sin fechas concretas para su implementación. La prioridad parece estar en la puesta en valor de lo existente, pero sin una hoja de ruta clara para ampliar la red, los usuarios seguirán dependiendo de un sistema saturado y con limitaciones geográficas. La reapertura de Plaza Italia es un avance, pero no resuelve el problema de fondo: la necesidad de una red más extensa y eficiente.
En este contexto, la reapertura de Plaza Italia simboliza tanto un logro como un recordatorio de las deudas pendientes. La estación, ahora con mayor luminosidad, accesibilidad y seguridad, recupera su lugar como nodo estratégico. Pero el desafío sigue siendo cómo garantizar que el subte no solo mejore, sino que crezca, y llegue a más barrios, reduciendo la dependencia del transporte automotor y mejorando la calidad de vida de los porteños.
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**Fuente:** Relevamiento informativo, GCBA y análisis editorial.
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