El centro porteño vivió el sábado 23 de mayo una jornada histórica al celebrar los 90 años del Obelisco, el símbolo más reconocible de Buenos Aires. El evento, bautizado como “La Noche del Obelisco”, transformó la Avenida Corrientes entre Callao y Cerrito en un gran corredor cultural al aire libre, con actividades que se extendieron desde las 19 hasta las 2 de la madrugada. Vecinos y turistas, provenientes de ciudades como Mar del Plata, Rosario, Villa La Angostura y hasta de Chile y Brasil, colmaron la Plaza de la República para ser parte de una celebración que combinó historia, música y tecnología.
El cronograma incluyó un impactante show de mapping 3D proyectado directamente sobre la estructura del monumento a las 21 y 22, donde se repasaron momentos clave de su historia y su vínculo con la ciudad. A las 23, el escenario fue para un espectáculo de tango en homenaje a Astor Piazzolla, seguido a la medianoche por un show de rock nacional. La madrugada continuó con musicalización a cargo de DJs, manteniendo el ambiente festivo hasta el amanecer.
Uno de los momentos más emotivos fue la difusión de un mensaje de audio de Mirtha Legrand, quien recordó su presencia a los 8 años durante la inauguración del Obelisco el 23 de mayo de 1936. Su testimonio añadió un toque de nostalgia a la celebración, recordando cómo el monumento pasó de ser cuestionado a convertirse en un símbolo cultural de Sudamérica.
El Obelisco, diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch y construido en solo 31 días por 157 obreros, fue inaugurado en el marco de los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires. Aunque inicialmente generó rechazo y hasta se votó su demolición en 1939, con el tiempo se consolidó como el escenario inevitable de festejos deportivos, manifestaciones políticas y celebraciones populares. Su base de casi 7 metros de ancho se reduce a poco más de 2 metros en la cúspide, donde un moderno ascensor permite acceder a un mirador con vistas panorámicas de la ciudad.
Como parte de las actividades, 90 personas tuvieron la oportunidad de subir al mirador del Obelisco, reforzando el vínculo entre el monumento y la ciudadanía. Además, se ofrecieron visitas guiadas gratuitas durante el día, con sorteos para acceder a la experiencia del mirador, y un circuito temático con estructuras alusivas a lo largo de la avenida.
El evento también incluyó propuestas gastronómicas, con bares y pizzerías emblemáticas del centro porteño abiertas hasta altas horas. La celebración coincidió con un fin de semana largo, lo que generó una ocupación hotelera promedio del 70%, consolidando a Buenos Aires como un destino cultural y turístico de referencia internacional.
El Obelisco, con sus 67,5 metros de altura, sigue siendo un reflejo de la identidad porteña, un lugar donde confluyen historia, cultura, política y memoria colectiva. La jornada del sábado 23 de mayo no solo festejó sus nueve décadas, sino que también reafirmó su papel como punto de encuentro emocional para todos los argentinos.
---
Fuente: relevamiento informativo y presencia en el lugar
Caracteres: 2999
