La reunión del miércoles 17 de junio entre el colectivo vecinal, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Comuna 14 dejó en evidencia las tensiones persistentes en torno al futuro del ex playón ferroviario de Palermo. El encuentro, convocado por las autoridades porteñas, buscaba presentar avances en el diseño del espacio verde, pero los vecinos advirtieron que los acuerdos previos no se reflejaron en las propuestas oficiales.

El tema más urgente para los promotores del parque, la apertura de las calles Atacalco y Darwin y su impacto en el galpón ferroviario, fue apenas esbozado. Con las obras programadas para comenzar el 1 de julio, los vecinos esperaban definiciones claras, pero los planos presentados mostraron discrepancias con lo pactado anteriormente, especialmente en la preservación integral del galpón, una estructura de más de 120 años que el colectivo busca convertir en espacio cultural y comunitario.

El debate se centró en el sector comprendido entre Juan B. Justo, el Viaducto, Soler y Costa Rica, donde el diseño oficial prioriza superficies pavimentadas y de hormigón en mayor proporción de lo que los vecinos consideran aceptable. Desde las mesas de trabajo, se planteó incrementar la superficie verde, la biodiversidad y la capacidad absorbente del suelo, además de incorporar iluminación cálida y a baja altura para proteger la fauna nocturna, propuestas que chocan con la visión urbanística del GCBA.

El mismo día, los promotores del parque mantuvieron una reunión con el legislador Edgardo Alifraco, presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano, a quien alertaron sobre la urgencia de la licitación. Alifraco se comprometió a revisar los detalles y a coordinar acciones con otros funcionarios, pero el avance unilateral del Ejecutivo porteño en la licitación pública N° 10241-0017-LPU26 ya generó desconfianza entre los vecinos, que denuncian la falta de transparencia en el proceso.

El predio, de aproximadamente seis hectáreas, es clave para la Comuna 14, donde la escasez de espacios verdes contrasta con la densidad urbana. El proyecto vecinal exige que al menos el 70% del terreno sea suelo absorbente, con un bosque urbano de especies nativas, pero el diseño oficial parece priorizar la infraestructura vial, fragmentando la continuidad del parque y reduciendo su potencial ecológico.

Los vecinos no se oponen a la apertura de calles, pero insisten en que estas deban ser peatonales y de escala reducida. Tras negociaciones, se acordó limitar el ancho de Atacalco a 6,80 metros y el de Darwin a 3,50 metros, aunque persisten dudas sobre el cumplimiento de estos acuerdos y su compatibilidad con la preservación del galpón, que el proyecto de ley busca proteger con nivel cautelar.

El GCBA ha confirmado la construcción del parque, pero su enfoque parece más alineado con intereses de desarrollo urbano que con las demandas ciudadanas. La licitación, cuestionada por avanzar sin respetar los consensos, incluye calles no acordadas que, según los vecinos, afectarían la integridad del espacio verde y el patrimonio ferroviario, sin garantizar una participación real en el diseño final.

El colectivo sigue trabajando en múltiples frentes para que el Parque del Maldonado preserve su esencia: un pulmón verde con biodiversidad, patrimonio y uso comunitario. Sin embargo, el tiempo apremia y la falta de respuestas concretas del Gobierno porteño profundiza la desconfianza sobre el futuro de un proyecto que podría convertirse en un nuevo ejemplo de cómo las decisiones unilaterales opacan el derecho a la ciudad.

fuente: relevamiento informativo e información de vecinos

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