El endeudamiento de los hogares argentinos alcanzó en 2026 los 39 billones de pesos, según datos del Banco Central y el INDEC, con un 12% de esos compromisos en mora por más de 30 días. Este escenario de tensión financiera para miles de familias, donde el 55,1% de los hogares registra deuda bancaria y el 59% acumula obligaciones no bancarias, impulsó a la Ciudad de Buenos Aires a diseñar un mecanismo de alivio para la clase media, ante la inacción del Congreso Nacional.

El stock de deuda bancaria asciende a 32,1 billones de pesos, mientras que la no bancaria supera los 6,9 billones, con un promedio de 5,7 millones de pesos por hogar en el primer caso. Esta situación, agravada por el uso masivo de tarjetas de crédito como principal vía de financiamiento incluso para gastos esenciales, expone la fragilidad de las finanzas familiares y la necesidad de soluciones concretas que eviten el deterioro crediticio.

Frente a este panorama, el Poder Ejecutivo porteño y la Legislatura de la Ciudad lograron consensuar de manera ágil la Ley 6.959, que crea el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal. Este plan busca facilitar la refinanciación y cancelación de deudas de consumo a través de líneas de crédito especiales, evitando que los deudores queden excluidos del sistema financiero formal y caigan en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Los créditos de refinanciación ofrecerán un plazo mínimo de devolución de 24 meses, lo que brinda un horizonte más amplio para organizar las finanzas personales. Además, la tasa de interés será fija y su cuota no podrá superar el 35% de la Tasa Nominal Anual, un nivel que representa aproximadamente la mitad de lo que actualmente exige el mercado financiero, lo que significa un alivio significativo en el costo del endeudamiento.

Para acceder al beneficio, los interesados deberán encontrarse en situación de mora de entre 60 y 180 días, es decir, en Situación 2 o 3 según la clasificación del Banco Central, específicamente en deudas originadas en tarjetas de crédito o préstamos financieros. Este requisito busca focalizar el apoyo en quienes ya enfrentan dificultades concretas para honrar sus compromisos, pero que aún pueden regularizar su situación.

También se exigirá que los ingresos familiares no superen los 10 salarios mínimos, vitales y móviles, lo que en julio de 2026 equivale a 3.724.000 pesos mensuales. Además, el compromiso mensual de las deudas deberá representar más del 30% de los ingresos del hogar, y se deberá acreditar un domicilio real en la Ciudad de Buenos Aires con al menos dos años de antigüedad, garantizando que el beneficio llegue a vecinos con raíces en el distrito.

El plan comenzará a operar a través del Banco Ciudad, que implementará la línea de refinanciación mediante Ciudad Microempresas S.A.U. A partir del 3 de agosto, otras entidades bancarias privadas podrán adherirse al mecanismo de manera voluntaria, ampliando así el alcance del programa. El Ministerio de Hacienda y Finanzas de la Ciudad será la autoridad de aplicación, con facultades para dictar normas complementarias.

El objetivo central es regularizar deudas antes de que los deudores ingresen en situaciones de mayor deterioro crediticio, ofreciendo una alternativa accesible y ordenada. 

fuente: GCBA y relevamiento informativo

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