La inflación porteña registró en junio de 2026 una marca mensual del 1,8%, ubicándose por debajo del 2% y mostrando una desaceleración en el ritmo de aumento de precios. Con este resultado, la inflación acumulada en el año alcanzó el 16%, mientras que la variación interanual se posicionó en un 32,6%, cifras que reflejan una moderación respecto a meses anteriores pero que siguen representando un fuerte impacto en el poder adquisitivo de la población.

El rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas experimentó una marcada desaceleración, cerrando con un incremento del 1,6%, es decir 0,2 puntos porcentuales por debajo del índice general. Dentro de esta categoría, los principales movimientos se observaron en los precios de verduras, lácteos y panificados, productos esenciales en la canasta familiar que, sin embargo, continuaron presionando el presupuesto de los hogares.

En el extremo opuesto, los sectores que empujaron el índice hacia arriba con aumentos significativos fueron equipamiento y mantenimiento del hogar, que registró una suba del 4,1%, medicina privada con un incremento del 2,9%, y vivienda, agua, electricidad, gas y otros servicios, que avanzó un 2,2%. Estos rubros, especialmente los vinculados a servicios públicos, son los que mayor preocupación generan entre los ciudadanos.

El caso de los servicios públicos merece un análisis crítico. Mientras la inflación general se ubicó en 1,8%, la canasta de servicios básicos en el AMBA registró un aumento del 10,1% respecto de mayo y un salto interanual del 54%, muy por encima del índice general. Este desfasaje evidencia que, aunque el índice general muestra una aparente moderación, los servicios esenciales continúan subiendo a un ritmo alarmante.

La situación se agrava al analizar el impacto acumulado. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló un aumento muy superior al nivel general de precios. Según estudios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, el incremento de las tarifas cuadruplicó la evolución de la inflación durante ese período, golpeando con particular dureza a las familias.

El peso de los servicios sobre los ingresos familiares aumentó significativamente. Actualmente, aproximadamente la mitad de los hogares paga valores cercanos al costo mayorista de la energía, mientras que el resto mantiene subsidios parciales. Esta segmentación genera desigualdades en el acceso a servicios básicos y profundiza la brecha entre distintos sectores de la sociedad.

El transporte público también registró incrementos muy por encima de la inflación general, con boletos que acumulan subas del 32,83% en la Ciudad de Buenos Aires durante el primer cuatrimestre del año. Las cuotas de medicina prepaga, por su parte, aumentaron entre 2,6% y 2,9% en junio, en línea con la inflación de meses anteriores pero siempre por encima del poder adquisitivo de la mayoría.

La desaceleración en el índice general no debe ocultar la realidad: la inflación en servicios públicos y rubros esenciales sigue siendo el principal problema para los ciudadanos. La política de ajustes tarifarios ha generado un escenario donde, aunque algunos precios se moderan, los servicios básicos continúan encareciéndose a un ritmo insostenible, afectando directamente la calidad de vida de la población.

fuente: IDECBA y relevamiento informativo 

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