El 20 de junio, vecinos de Palermo marcharán en caravana para defender los espacios verdes públicos. El reclamo central apunta a dos emblemáticos pulmones de la ciudad: el Jardín Botánico Carlos Thays y la Plaza Inmigrantes de Armenia. La movilización, que partirá a las 15 desde la puerta del Botánico en Avenida Santa Fe 3951, busca visibilizar los riesgos que enfrentan estos espacios por proyectos que, según los organizadores, priorizan intereses comerciales sobre el patrimonio natural.

El Jardín Botánico, monumento histórico nacional desde 1996, alberga cerca de 1500 especies vegetales y una diversidad de fauna que hoy se ve amenazada. Las obras recientes, que incluyen la instalación de cajones de cemento con laterales impermeables y ladrillos ensamblados, modifican su estructura original diseñada por Carlos Thays. Los vecinos denuncian que estas intervenciones generan estrés en los animales y ponen en riesgo la supervivencia de plantas únicas, mientras el Gobierno de la Ciudad argumenta que se respetan los trazados históricos.

En Plaza Inmigrantes de Armenia, el conflicto estalla por el proyecto de un estacionamiento subterráneo. El plan municipal, que prevé construir cocheras bajo cinco espacios verdes de la ciudad, encontró en Palermo su primer foco de resistencia. Los vecinos advierten que las excavaciones dañarían raíces de árboles añosos como tilos y palmeras, y exigen una audiencia pública. La campaña Salvemos Armenia, con firmas en Change.org y carteles en las rejas, refleja el malestar por una decisión tomada sin consulta previa.

El Gobierno porteño autorizó en abril una licitación para diseñar, construir y explotar durante 20 años estacionamientos subterráneos en cinco puntos: Plaza Armenia, Parque España, Parque de Innovación, espacio Lavardén y Los Patos, y Plaza Noruega. El canon mensual base supera los 95 millones de pesos. Desde el Ejecutivo se justifica la medida como una forma de liberar espacio en superficie, pero los vecinos cuestionan el modelo de concesión privada y el impacto ambiental.

Los argumentos en contra van más allá de lo ecológico. En Palermo Viejo, donde la actividad comercial ya saturó el barrio, la plaza es uno de los pocos remansos de naturaleza. Los colectivos como Palermo Resiste señalan que la obra destruiría la capacidad absorbente del suelo, agravando el riesgo de inundaciones en una zona con antecedentes de anegamientos. Además, temen que el espacio público quede cerrado por más de un año durante la construcción, como ocurrió en otros proyectos similares.

La protesta del 20 de junio incluirá una murga y un abrazo simbólico a los espacios verdes. La caravana recorrerá desde el Botánico hasta Plaza Armenia, en un acto que combina el reclamo con la celebración de la vida comunitaria. Los organizadores insisten en que el Botánico no es un espacio comercial, sino un legado histórico que debe preservarse para las futuras generaciones.

El conflicto expone una tensión recurrente en la ciudad: la falta de planificación integral que equilibre desarrollo urbano y preservación ambiental. Mientras se aprueban proyectos como el de Plaza Noruega en Belgrano, donde también hay rechazo vecinal, persisten preguntas sin respuesta: por qué no se priorizan soluciones de movilidad sostenible en lugar de más cocheras y dónde queda el compromiso con las 1500 especies del Botánico o los árboles centenarios de Armenia.

La movilización del 20 de junio es solo un capítulo en una lucha más amplia. Vecinos, ONGs y especialistas exigen que se detengan las obras en el Botánico y se cancele el proyecto de estacionamiento en Plaza Armenia. El reclamo no es solo por dos espacios, sino por una ciudad que, según denuncian, sigue postergando soluciones reales a sus problemas de fondo: la pérdida de áreas verdes, la saturación vehicular y la falta de participación ciudadana en decisiones que afectan el futuro de todos.

fuente: relevamiento informativo y ONG s vecinales

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