El INDEC dio a conocer los últimos datos sobre la Canasta Básica Total, un indicador clave que mide el monto necesario para que una familia tipo del Área Metropolitana de Buenos Aires no sea considerada pobre. Este cálculo incluye no solo alimentos, sino también bienes y servicios esenciales como vestimenta, transporte, educación y salud, reflejando el costo de vida mínimo para un hogar compuesto por dos adultos y dos menores en edad escolar.

Según el organismo oficial, en junio de 2026 una familia tipo necesitó 1.531.472 pesos para superar la línea de pobreza, mientras que para no caer en la indigencia el mismo grupo familiar requirió 689.852 pesos, monto que cubre únicamente la Canasta Básica Alimentaria. Estos valores representan el piso de ingresos necesarios para acceder a una calidad de vida básica en la región más poblada del país.

La brecha entre estos montos y el salario mínimo, establecido en 372.400 pesos para julio de 2026, evidencia la dificultad que enfrentan muchos hogares para alcanzar siquiera el umbral de la pobreza. Un trabajador que percibe el ingreso mínimo debería destinar más del 400% de su sueldo para cubrir la Canasta Básica Total, lo que demuestra la distancia entre los salarios y el costo de vida real en el AMBA.

El aumento de la Canasta Básica Total registró un incremento del 2,2% en junio, superando la inflación general del mismo período, que se ubicó en 1,9%. Esta diferencia significa que los productos y servicios básicos subieron más que el promedio de los precios, profundizando la presión sobre el poder adquisitivo de las familias, especialmente de aquellas con menores recursos.

El impacto es aún más severo en los sectores vulnerables, ya que al subir los productos básicos más que el promedio de la inflación, el golpe inflacionario se siente con mayor fuerza en los hogares más expuestos. Esto agrava la situación de quienes ya destinan una parte significativa de sus ingresos a cubrir necesidades esenciales, dejando poco margen para otros gastos o imprevistos.

Las causas de esta suba diferenciada se atribuyen principalmente a factores como desequilibrios entre oferta y demanda, variaciones en los costos de producción y ajustes en servicios regulados por el Estado. Estos elementos inciden de manera desigual en los distintos componentes de la canasta, generando una presión asimétrica sobre el presupuesto familiar.

En el primer semestre de 2026, tanto la Canasta Básica Total como la Alimentaria acumularon un aumento del 17%, mientras que en términos interanuales los incrementos alcanzaron el 35,7% y el 36,3% respectivamente. Estos porcentajes reflejan una tendencia sostenida de alza en los costos de vida, que supera ampliamente la evolución de los ingresos para amplios sectores de la población.

El contexto social del AMBA refuerza la gravedad de estos números: en el Gran Buenos Aires, la indigencia afecta al 7% de la población, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires la pobreza total se mantuvo en 21,1% durante el primer trimestre del año. Estas cifras muestran que una parte significativa de los hogares no logra alcanzar los ingresos necesarios para cubrir ni siquiera las necesidades más básicas.

Ante este escenario, el monto de la Canasta Básica Total no solo funciona como un termómetro económico, sino también como un indicador social que revela las crecientes dificultades de las familias para mantener un nivel de vida digno en medio de un contexto inflacionario persistente.

fuente: INDEC y análisis editorial

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