El sábado 23, a las 16 horas, los vecinos de Palermo se congregaron en la fuente de la Plaza Armenia para rechazar el proyecto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que busca construir un estacionamiento subterráneo bajo ese espacio verde. La convocatoria, difundida bajo el lema Defendamos la Plaza, No al estacionamiento subterráneo, incluyó una charla informativa a cargo del especialista Fabio Márquez, la participación de las murgas del barrio y un micrófono abierto para que vecinos, artistas y organizaciones expresaran su descontento. La movilización culminó con una marcha colectiva en defensa del lugar, bajo las consignas de cultura, trabajo, ambiente, identidad y comunidad.
El proyecto oficial, que prevé intervenir cinco espacios verdes de la ciudad —entre ellos la Plaza Inmigrantes de Armenia en Palermo—, generó fuerte resistencia en el barrio. Los vecinos cuestionaron la falta de consulta previa y la ausencia de un estudio socioambiental que evalúe el impacto de la obra en un área altamente concurrida por familias, niños y turistas. Además, señalaron que la iniciativa prioriza el uso comercial del suelo sobre el valor social y ecológico de la plaza, un pulmón verde en una zona densamente poblada.
El Gobierno porteño justificó la obra como una medida para ordenar el tránsito y aclaró que se trata de una concesión de obra pública por 20 años, no de una privatización. Sin embargo, los vecinos argumentaron que el proyecto no solo afecta el ambiente, sino también el tejido social del barrio, donde las ferias artesanales y las actividades culturales encuentran en la plaza un espacio vital. La construcción de cocheras subterráneas, con capacidad para 1500 vehículos en total, incluye además propuestas gastronómicas y áreas de entretenimiento, lo que para muchos representa una mercantilización de un bien común.
La Plaza Armenia, histórica y simbólica para el barrio, se convirtió en el primer foco de resistencia contra una política que, según los críticos, avanza sobre los espacios públicos sin considerar la voluntad ciudadana. Durante el acto, se destacó la importancia de preservar la identidad barrial y el derecho a la ciudad, principios que, según los manifestantes, el Gobierno de la Ciudad ignora al impulsar obras que modifican el uso tradicional de estos espacios.
La movilización del sábado 23 no fue un hecho aislado, sino parte de una serie de protestas que vienen creciendo en distintos puntos de la ciudad. Vecinos de otros barrios, como Parque Patricios, Núñez y Belgrano, también se organizan para frenar intervenciones similares en sus plazas y parques. El malestar se extiende ante la percepción de que las decisiones se toman desde las oficinas oficiales sin participación ciudadana real.
El especialista Fabio Márquez, conocido por su trabajo en paisajismo urbano, advirtió durante su exposición sobre los riesgos ambientales y sociales de construir bajo espacios verdes. Subrayó que estas obras pueden alterar el ecosistema local, afectar la calidad del aire y reducir la permeabilidad del suelo, esencial para mitigar el efecto de isla de calor en la ciudad. Además, recordó que las plazas son lugares de encuentro y memoria colectiva, valores que no pueden ser reemplazados por soluciones de movilidad.
La respuesta vecinal también puso en evidencia la tensión entre el modelo de ciudad que promueve el Gobierno y el que defienden los habitantes. Mientras las autoridades insisten en la necesidad de modernizar la infraestructura, los vecinos exigen que se respete el carácter público y accesible de los espacios verdes, sin ceder a intereses privados o a una visión utilitaria del suelo urbano.
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Fuente: relevamiento informativo y Palermo Resiste
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