“Nosotros estamos aquí para lograr el mejor parque”. Con esta frase, Dante Alcaraz, integrante del grupo de vecinos promotores del Parque del Maldonado, resumió el objetivo central de una lucha que lleva años: transformar terrenos ferroviarios abandonados en un espacio verde y comunitario para el barrio y la ciudad. Para alcanzar este sueño, la organización vecinal se convirtió en el motor del proyecto, y ha demostrado que la participación ciudadana puede ser la fuerza principal en la construcción de la ciudad. Sin embargo, el reclamo es claro: “Queremos que la voz de los vecinos sea escuchada en plenitud”. Los promotores del parque insisten en que, en el escenario de construcción urbana, “los vecinos no somos un actor de reparto, somos un actor principalísimo”, y advierten a las autoridades: “Esto diremos para que lo entiendan los funcionarios del Gobierno de la Ciudad y seguiremos bregando para ello”.

Cabe recordar que la exposición de Dante se realizó durante una actividad comunitaria realizada por los promotores del Parque del Maldonado el sábado 18 de abril en las inmediaciones de los terrenos en los que se proyecta el parque y el bosque urbano. En esa oportunidad el grupo avanzó con la plantación de especies autóctonas para sumar al bosque proyectado, además de coordinar actividades recreativas y culturales.

El proyecto del Parque del Maldonado no solo busca crear un pulmón verde, sino también redefinir la relación entre el Estado y la comunidad. “Hace muchos años un grupo de vecinos imaginamos un parque en estos terrenos”, recordó Alcaraz. Lo que comenzó como una idea entre pocos, hoy moviliza a miles y pone en evidencia la capacidad de la ciudadanía organizada para impulsar cambios significativos en el espacio público.

Uno de los principales obstáculos que enfrentaron fue la invisibilidad de los terrenos. “Estos terrenos estaban invisibilizados. Estos terrenos se han hecho visibles para decenas, para centenares, para miles de vecinos”, destacó Alcaraz. 

La comunidad no solo logró poner en agenda la necesidad de un parque, sino también concientizar sobre la inconveniencia de la apertura de calles al tránsito vehicular sobre el espacio verde: “Buscamos frenar la apertura de todas las calles perpendiculares a Juan B. Justo y a Godoy Cruz”, explicó, y advirtió que esa posibilidad impide la creación de un parque con características de bosque urbano, "y pasa a ser una sumatoria de plazoletas limitadas por el tránsito vehicular”.

El conflicto con el gobierno de la Ciudad también se centra en el destino de un galpón histórico. Mientras los vecinos proponen convertirlo en un espacio cultural y comunitario: “para esos galpones hemos concebido el destino de un ala cultural y de un ala deportiva. Necesitamos de espacios gratuitos en donde desarrollar coros, murgas del barrio, una biblioteca pública”. Mientras que el proyecto oficial de abrir una calle pondría en riesgo la estructura: “Los 15 metros de Atacalco atentan con el mantenimiento y la recuperación del galpón y terminarían destruyendo una de las naves del mismo de extremo a extremo”, denunció Alcaraz.

Como alternativa, los vecinos proponen una solución que compatibilice movilidad y preservación: “Una calle de convivencia de 3 metros con una vereda de 1 metro 50: con esa dimensión salvaríamos casi integralmente la estructura del galpón”. Además, advierten sobre otra amenaza: la posible instalación de locales comerciales en el bajo viaducto, que “nos fracturarían en dos mitades el parque, el bosque urbano con el que soñamos. Esto no lo vamos a permitir”.

Para los promotores del parque, la clave del cambio está en la organización comunitaria. “Va a ser la comunidad que se organice la que va a generar las transformaciones que esa misma comunidad vaya a determinar”, afirmó Alcaraz. Reivindican su conocimiento del territorio y su derecho a decidir sobre el futuro del barrio, recordando que “aquí en estas zonas se generó el tango. Aquí circularon y vivieron escritores y poetas de la talla de Jorge Luis Borges, de Julio Cortázar, del poeta Evaristo Carriego”.

La lucha por el Parque del Maldonado sigue en pie. “Nosotros no bajamos la guardia, seguimos inspirados en que la organización vecinal ha conseguido muchas cosas hasta acá y muchas cosas más se necesitan seguir logrando”, concluyó Alcaraz. Su mensaje es claro: la comunidad no solo quiere un parque, sino también ser reconocida como un actor esencial en la construcción de la ciudad.