El barrio de Palermo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue escenario de un nuevo acto de memoria colectiva con la colocación de una Baldosa por la Memoria. El 18 de julio a las 12 horas, en la calle Honduras 5248, se homenajeó a María Claudia García Iruretagoyena y Marcelo Ariel Gelman Schubaroff, militantes populares detenidos-desaparecidos en 1976 por el Terrorismo de Estado. La iniciativa, impulsada por las organizaciones Memoria Palermo y Barrios x Memoria y Justicia, buscó mantener viva la historia de quienes lucharon por un país más justo y fueron víctimas de la última dictadura cívico-militar.

Las Baldosas por la Memoria se convirtieron en un símbolo de resistencia y recuerdo que, desde 2006, se instalaron en distintos puntos de la ciudad. Cada una de ellas materializa historias de vida, para transformar el dolor individual en una memoria colectiva. Estas placas, colocadas en las veredas donde vivieron, trabajaron o fueron secuestrados, buscan reconstruir sus trayectorias y evitar que el olvido borrara su legado. En Palermo, como en otros barrios, estas baldosas se convirtieron en puntos de encuentro para recordar y reflexionar sobre el pasado reciente.

La organización Barrios x Memoria y Justicia, creada a finales de 2005, fue pionera en esta forma de homenaje. A lo largo de los años, logró colocar más de 1200 baldosas en Buenos Aires y otras ciudades del país, para visibilizar a las víctimas del terrorismo de Estado. Estas intervenciones urbanas no solo preservaron la memoria, sino que también invitaron a la comunidad a participar activamente en la construcción de una historia compartida. Cada baldosa fue el resultado de un proceso colaborativo que involucró a vecinos, familiares y organizaciones sociales.

Memoria Palermo, por su parte, trabajó incansablemente para recuperar las historias de los militantes desaparecidos en el barrio. Su objetivo fue devolverles la identidad y el reconocimiento que el terrorismo de Estado intentó arrebatarles. Las baldosas no son simples marcas en el suelo, sino espacios de reflexión que conectan generaciones y fomentan la transmisión de valores como la justicia y la solidaridad. En este sentido, la colocación de la nueva baldosa en Honduras 5248 adquirió un significado especial, al mantener viva la lucha de María Claudia y Marcelo Ariel.


El acto del 18 de julio se enmarcó en una tradición que creció con los años. Desde que se colocó la primera baldosa, estas intervenciones se multiplicaron, y se convirtieron en un movimiento que trascendió lo simbólico para incidir en la conciencia social. Las baldosas no solo recuerdan a las víctimas, sino que también interpelan a los transeúntes, para invitarlos a preguntarse por la historia detrás de cada nombre. Así, el espacio público se transformó en un escenario de memoria activa, donde el pasado dialoga con el presente.

Este tipo de iniciativas fueron fundamentales para mantener viva la consigna de Memoria, Verdad y Justicia. Además, su colocación suele ir acompañada de actividades culturales, charlas y actos que buscan profundizar en la historia de los homenajeados y en la lucha por los derechos humanos.

La nueva baldosa en Palermo se sumó a un mapa de memorias que recorre toda la ciudad. Cada una de estas placas cuenta una historia única, pero todas comparten el mismo propósito: garantizar que las víctimas del terrorismo de Estado no caigan en el olvido. Porque la memoria sigue siendo un pilar fundamental para la democracia, y ante esa realidad estos gestos adquieren una relevancia aún mayor. 

Para los vecinos de Palermo y de toda la ciudad, la colocación de esta baldosa fue una oportunidad para reafirmar su compromiso con la memoria. Por María Claudia García Iruretagoyena y Marcelo Ariel Gelman Schubaroff.

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Fuente: Memoria Palermo y Barrios por Memoria y Justicia

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