El lunes 23 de marzo de 2026 quedó oficialmente marcado como el inicio de la obra civil de la Rueda de Buenos Aires, la noria gigante que se levantará en el Dique 1 de Puerto Madero. Tras años de anuncios, cambios de ubicación y demoras administrativas, el proyecto impulsado por Fenix Entertainment y ejecutado por la constructora GCDI S.A. busca posicionar a la ciudad al nivel de metrópolis como Londres o Dubái. La estructura, de 82 metros de altura y 79 metros de diámetro, se apoyará sobre una plataforma de hormigón armado de 1.100 metros cuadrados y promete ofrecer vistas panorámicas de 360 grados del skyline porteño, la Reserva Ecológica y, en días despejados, hasta Colonia del Sacramento. Con un sistema de iluminación LED inteligente, la rueda será visible desde varios puntos de la ciudad durante la noche, y según los estudios técnicos presentados, no generará ruidos molestos ni interferirá con la aeronavegación de Aeroparque.

La ubicación en el Dique 1 responde a la estrategia del gobierno local de consolidar a Puerto Madero como un distrito de entretenimiento y turismo de alto nivel. Sin embargo, el proyecto no estuvo exento de controversias. En su diseño original, la noria iba a instalarse en el Dique 2, pero ese emplazamiento fue descartado tras objeciones de la Universidad Católica Argentina, que consideraba inapropiado su impacto visual frente a una institución educativa. La audiencia pública realizada en 2019 para evaluar el impacto ambiental determinó que los mayores efectos negativos se registrarían durante la etapa de construcción, no en su funcionamiento, y que la obra cumple con los requisitos ambientales exigidos.

La Rueda de Buenos Aires, con una inversión superior a los 8 millones de dólares y una inauguración estimada para mediados de 2027, replicará el modelo de grandes norias panorámicas como el London Eye o la de Singapur. Tendrá 36 cabinas cerradas y climatizadas, con capacidad para 288 pasajeros por vuelta, y su estructura principal será fabricada en China por Jinma Entertainment Corp. Ltd., especializada en este tipo de desarrollos a nivel global. El proyecto, 100% financiado con capitales privados, prevé un canon anual de 320.000 dólares para la Corporación de Planeamiento Metropolitano durante los primeros diez años de explotación.

Se espera que la atracción dinamice la economía local, atrayendo entre 400.000 y 500.000 visitantes por año y generando cientos de puestos de trabajo, tanto en su construcción como en su operación. Sin embargo, el éxito del proyecto no dependerá solo de su capacidad para convertirse en un ícono visual, sino también de su integración con el entorno urbano y de su impacto real en la actividad turística de la zona. La experiencia internacional muestra que este tipo de atracciones pueden ser motores de desarrollo económico, pero también requieren una planificación cuidadosa para evitar efectos colaterales no deseados.

El cronograma de obra establece un plazo de 15 meses para la finalización de la estructura, sujeta a las condiciones económicas y logísticas del país. Durante este período, se implementarán medidas de prevención y mitigación para minimizar el impacto ambiental, especialmente en lo que respecta a la gestión de residuos y el control de ruidos. La importación de componentes clave desde el exterior y las demoras en las aprobaciones administrativas han sido obstáculos recurrentes en el pasado, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de cumplir con los plazos establecidos sin contratiempos.

Para el gobierno de la Ciudad, la Rueda de Buenos Aires representa una oportunidad para potenciar el turismo y la imagen internacional de Buenos Aires, alineándose con una estrategia más amplia de inversión en infraestructura y atracciones de gran escala. No obstante, el proyecto llega en un contexto económico complejo, con proyecciones de crecimiento moderado y desafíos en la demanda interna, lo que podría influir en la capacidad de los visitantes para acceder a este tipo de experiencias.

Mientras avanza la construcción, persisten preguntas sobre cómo este nuevo ícono se integrará al paisaje urbano y qué beneficios concretos traerá para los habitantes de la ciudad más allá del impacto visual. La Rueda de Buenos Aires, con su imponente presencia, se suma a una lista de intervenciones que buscan transformar el perfil de Puerto Madero, pero cuyo éxito final dependerá de su capacidad para generar un desarrollo sostenible y equitativo.

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Fuente: relevamiento informativo

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