El sábado 16 de mayo, vecinas y vecinos de Palermo se congregaron en la Plaza Inmigrantes de Armenia para manifestar su rechazo al proyecto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que busca construir un estacionamiento subterráneo y locales comerciales debajo de este espacio verde. El encuentro, convocado bajo la consigna de que la plaza es de todos, buscó reafirmar la identidad barrial, la defensa del ambiente y la preservación de uno de los pocos pulmones verdes que quedan en la zona.
La plaza, ubicada en el corazón de Palermo Soho, entre las calles Armenia, Costa Rica, Nicaragua y Malabia, es un símbolo de la historia y la cultura del barrio. Originalmente, el terreno albergó un gasómetro durante la época industrial de la ciudad, pero en 1979 se transformó en un espacio verde bajo la gobernación de Osvaldo Cacciatore. En 2014, la Legislatura porteña lo renombró oficialmente como Plaza Inmigrantes de Armenia, en homenaje a la comunidad armenia que llegó al país a comienzos del siglo XX escapando del genocidio cometido por el Estado turco entre 1915 y 1923.
Durante la jornada, los asistentes compartieron sus preocupaciones sobre el impacto ambiental y social del proyecto. Se destacó la importancia de preservar los árboles, la biodiversidad y el valor histórico de la plaza, que se ha convertido en un punto de encuentro para celebraciones culturales y tradiciones barriales. La comunidad armenia, con más de cien años de presencia en la zona, ha hecho de este espacio un referente de convivencia multicultural.
La actividad incluyó un micrófono abierto para que los vecinos expresaran sus opiniones, presentaciones del coro Las Chékere y murgas del barrio. Estos momentos artísticos buscaron reforzar el mensaje de unidad y resistencia ante la posible pérdida de un espacio público que, según los manifestantes, pertenece a la memoria colectiva y al patrimonio natural de Palermo.
El movimiento vecinal palermitano ha venido creciendo en los últimos años, impulsado por la necesidad de proteger los espacios verdes en una ciudad donde la urbanización avanza rápidamente. La Plaza Inmigrantes de Armenia, con su rica historia y su rol como centro de reunión, se ha transformado en un símbolo de la lucha por la preservación de la identidad barrial frente a proyectos que priorizan el desarrollo comercial sobre el bienestar comunitario.
Los organizadores remarcaron que la plaza no solo es un lugar de esparcimiento, sino también un testigo de la evolución de Palermo, donde la historia se mezcla con la modernidad. Su defensa, afirman, es defender la calidad de vida, la cultura y el derecho a la ciudad.
El llamado a la movilización fue claro: la presencia de cada vecino importaba para demostrar que el espacio público no está en venta. La consigna palermo.resiste resonó entre los asistentes, que dejaron en claro que seguirán alertas ante cualquier intento de modificación que afecte el carácter abierto y accesible de la plaza.
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Fuente: información del grupo de vecinos Palermo Resiste
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