El reloj monumental de Mataderos ya vuelve a marcar las horas desde la cima de su torre de 20 metros, aunque las obras en el edificio de la antigua administración del mercado de hacienda continúan en desarrollo. Este mecanismo centenario, fabricado por la firma francesa Prost Frères de Morez, forma parte de un patrimonio industrial que data de 1901 y que hoy recupera su función original tras décadas de inactividad.
La intervención sigue un enfoque de restauración conservativa, donde especialistas trabajan pieza por pieza para preservar la autenticidad del reloj sin incorporar tecnología moderna. El objetivo es mantener el diseño y el funcionamiento lo más fiel posible a su versión original, respetando los materiales y técnicas de la época en que fue creado.
El reloj, que emite campanadas cada hora y cada media hora, ya está operativo y visible desde la confluencia de la Avenida Lisandro de la Torre y la Avenida de los Corrales. Su mecanismo, de alta ingeniería para la época, requiere cuerda semanal, tarea que el personal de la obra está aprendiendo de los relojeros de la Ciudad para garantizar su mantenimiento diario.
El mantenimiento mayor, en cambio, es un proceso excepcional. Según los especialistas, este tipo de relojes monumentales solo necesita una revisión profunda cada 50 años, labor que en este caso fue encomendada a una familia de relojeros expertos de Córdoba, con trayectoria en piezas de similar envergadura.
Este proyecto se enmarca en un plan más amplio de revitalización del espacio público en Mataderos, impulsado por la Subsecretaría de Paisaje Urbano. Previamente, se mejoró la Avenida de los Corrales con la ampliación de veredas, la recuperación del adoquinado histórico y la plantación de nuevos árboles, además de la restauración del monumento al Resero, símbolo identitario del barrio.
El Antiguo Mercado de Hacienda, donde se ubica el reloj, fue inaugurado en 1901 como parte del complejo Nueva Chicago y constituyó un nodo clave para la comercialización de ganado en la Ciudad. Hoy, el conjunto arquitectónico en forma de U alberga el Museo Criollo de los Corrales y está declarado Monumento Histórico Nacional, lo que refuerza su valor patrimonial.
La restauración del reloj incluye el acondicionamiento interior de la torre, el montaje de una nueva estructura de soporte y la reparación completa del mecanismo original. Aunque el edificio aún está en obras, el reloj ya funciona y suena con regularidad, anticipando la finalización total del proyecto prevista para octubre de este año.
El impacto de esta recuperación trasciende lo técnico: devuelve al barrio un símbolo que vincula memoria, identidad y arquitectura, en una zona que creció en torno a la actividad ganadera y que hoy busca reafirmar su legado histórico en medio del desarrollo urbano.
fuente: GCBA y relevamiento informativo
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