Un conflicto barrial de alta temperatura se vive en Palermo Soho, donde la comunidad se moviliza para detener la construcción de cocheras subterráneas bajo la Plaza Inmigrantes de Armenia. El proyecto, impulsado por el Gobierno porteño, forma parte de un plan más amplio que prevé la intervención de cinco espacios verdes en la Ciudad para sumar 1.500 estacionamientos bajo tierra, distribuidos en puntos como Parque España en Barracas, Plaza Noruega en Belgrano, el espacio Lavardén y Los Patos en Parque Patricios, y el Parque de Innovación en Núñez.

La iniciativa surgió a partir de una propuesta privada, que fue declarada de interés público por el Ministerio de Desarrollo Económico. La licitación, firmada el 6 de abril, contempla una concesión por 20 años para el diseño, construcción y explotación de los estacionamientos, con un canon base mensual.

Bajo la consigna La plaza no se toca, vecinos y comerciantes pegaron carteles en las rejas del espacio verde y lanzaron la campaña Salvemos Plaza Armenia en Change.org para recolectar firmas. El colectivo Palermo Resiste se convirtió en una de las voces más activas, al advertir que las excavaciones profundas pondrían en riesgo las raíces de los árboles históricos, como tilos y palmeras, y reducirían la capacidad absorbente del suelo, afectando el ecosistema local y la estabilidad del terreno.

Los manifestantes denuncian la falta de un estudio socioambiental adecuado y la ausencia de una audiencia pública previa que evalúe el impacto real de las obras. Argumentan que la plaza no es un espacio disponible, sino un equilibrio necesario en una zona ya saturada por la actividad comercial, especialmente por el polo gastronómico que atrae a miles de visitantes diarios, que generan congestión vehicular y escasez de lugares para estacionar.

Además, los vecinos señalan que sumar cocheras y vehículos agravaría los problemas de tránsito y estacionamiento en un área donde el espacio público es limitado. Temen que la construcción de accesos y estructuras subterráneas modifique el paisaje urbano y afecte la convivencia en un lugar que funciona como pulmón verde y punto de encuentro social en el corazón de Palermo Soho, donde familias, turistas y residentes disfrutan de un ambiente arbolado y tranquilo.

La asamblea vecinal ya organizó una manifestación masiva en la esquina de Armenia y Costa Rica, epicentro del reclamo, y planea nuevas acciones para visibilizar el rechazo. Los comerciantes del barrio también se sumaron a la protesta, preocupados por el posible impacto en sus actividades durante las obras y por la pérdida de clientes si el espacio verde se ve reducido o alterado por la instalación de rampas o entradas para vehículos.

El conflicto trasciende Palermo, ya que otros barrios afectados por el proyecto, como Belgrano y Barracas, también comenzaron a organizarse. En todos los casos, los vecinos insisten en que los espacios verdes deben preservarse como áreas de esparcimiento y no convertirse en soluciones para el estacionamiento, especialmente cuando no se garantiza una consulta ciudadana previa ni estudios de impacto ambiental exhaustivos.

El Gobierno porteño defiende la medida como una solución para ordenar el tránsito en zonas con alta demanda de estacionamiento, pero el rechazo vecinal crece. La discusión refleja una tensión entre el desarrollo urbano y la preservación de los espacios públicos, donde la participación ciudadana y los estudios de impacto ambiental se vuelven centrales para resolver el conflicto.

fuente: relevamiento informativo y Palermo Resiste

caracteres: 3597