El límite entre Colegiales y Palermo Hollywood está experimentando una transformación sin precedentes. Donde antes solo existía un playón de estacionamiento gris, hoy se levanta la nueva Plaza Mercado de Pulgas, un proyecto que simboliza el cambio de paradigma en el uso del suelo urbano. La obra, iniciada formalmente a mediados de febrero de 2026, representa una inversión de más de 2.800 millones de pesos y busca devolver a la comunidad un espacio que antes estaba destinado exclusivamente al automóvil. Con una superficie total de 1.725 metros cuadrados, de los cuales 800 serán áreas verdes, la plaza incorporará 50 nuevos árboles nativos y pérgolas con sombra vegetal, elementos clave para combatir el efecto de isla de calor que afecta a la zona. Este proyecto no solo responde a un reclamo histórico de los vecinos, sino que también se enmarca en una política integral de la Ciudad para sumar superficies absorbentes en áreas críticas, mejorando la calidad de vida de más de 70.000 vecinos y turistas semanales.

La nueva plaza se presenta como un ámbito de encuentro al aire libre, priorizando la recuperación de suelo absorbente en una zona de alta densidad constructiva. La elección de especies nativas busca fomentar el retorno de la biodiversidad local, permitiendo que aves y mariposas encuentren refugio en este nuevo pulmón verde. Además, la obra incluye mejoras sustanciales en la infraestructura peatonal, como la nivelación de bocacalles y el ensanche de veredas, garantizando la accesibilidad universal para personas con movilidad reducida y familias con cochecitos. Estas intervenciones son fundamentales para integrar la plaza con el flujo constante de visitantes que recibe el Mercado de Pulgas, uno de los puntos culturales más emblemáticos de la ciudad.

Un aspecto innovador del diseño es la creación de un corredor verde que vinculará físicamente esta nueva plaza con otros espacios cercanos, como la Plaza Mafalda y la Plaza Clemente. Esta red de senderos peatonales busca fomentar la caminata y el disfrute del paisaje urbano, reduciendo la dependencia de los desplazamientos motorizados en trayectos cortos dentro del barrio. Desde el punto de vista hidráulico, la sustitución de asfalto por áreas de césped y drenaje natural mejora la capacidad de respuesta de la zona ante lluvias intensas, actuando como una infraestructura azul-verde que alivia el sistema de sumideros del barrio.

Vecinos en alerta

Sin embargo, el avance de los espacios verdes en Palermo contrasta con la creciente verticalización del barrio. En los últimos años, la construcción de torres y edificios de alta gama se ha intensificado, con proyectos que superan los 12 y 17 pisos, y precios de metro cuadrado que oscilan entre los 3.900 y 5.900 dólares. Solo en 2026, se estima que casi la mitad de los emprendimientos inmobiliarios en la zona tienen un avance inferior al 10%, pero la cantidad de metros en construcción ya iguala los niveles de 2016. Este fenómeno no solo transforma el skyline del barrio, sino que también genera tensiones con los vecinos, quienes alertan sobre el impacto en la calidad de vida y la pérdida de identidad barrial.

El impacto ambiental de esta verticalización es significativo. La industria de la construcción es responsable de aproximadamente el 23% de la contaminación del aire y el 40% de la contaminación del agua potable, además de contribuir al 50% de los residuos depositados en vertederos. En Palermo, la construcción de torres de más de 20 pisos, como la de la calle Lafinur, ha generado alerta entre los vecinos, ya que se autorizaron alturas que duplican lo permitido por la normativa vigente. Aunque estos proyectos incluyen compensaciones económicas al Estado, el costo ambiental y social sigue siendo un tema de debate.

A pesar de estos desafíos, la Ciudad avanza en políticas para mitigar el déficit histórico de espacios verdes por habitante. La recuperación de predios como el del Mercado de Pulgas marca un precedente sobre la prioridad del uso público sobre el privado, aunque persiste la necesidad de equilibrar el crecimiento urbano con la preservación de áreas verdes y la calidad de vida de los vecinos.

La vigilancia vecinal durante el proceso constructivo de la Plaza Mercado de Pulgas asegura que se respeten los plazos y la cantidad de árboles prometida. Este compromiso comunitario refleja la importancia de participar activamente en la transformación del espacio público, especialmente en un contexto donde la especulación inmobiliaria y la densificación urbana amenazan con homogenizar el paisaje de Palermo. La plaza, con su mobiliario urbano moderno y su iluminación LED de última generación, se perfila como un modelo de espacio público inclusivo y sostenible, pero también como un recordatorio de la necesidad de planificar el desarrollo urbano con una mirada integral.

El desafío sigue siendo cómo compatibilizar el avance de los espacios verdes con la creciente presión inmobiliaria, garantizando que el desarrollo urbano no sacrifique el bienestar de los vecinos ni el equilibrio ambiental. La experiencia de esta plaza podría servir como ejemplo para futuras intervenciones, demostrando que es posible recuperar el espacio público para la comunidad y, al mismo tiempo, impulsar un urbanismo más humano y sostenible.

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**Fuente:** Relevamiento informativo y relevamiento vecinal.

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