Ale Lacreu por el Parque del Maldonado: "Es el último recurso territorial disponible para generar un espacio verde de cercanía, en este sector de la ciudad carente de ellos casi por completo”.
Por Sebastián Di Domenica. Ale Lacreu es uno de los principales referentes del grupo de vecinos organizados que impulsan la creación del Parque del Maldonado. Un proyecto que busca transformar el antiguo playón ferroviario de Palermo en un _bosque urbano_ de 6 hectáreas en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Tras una década de lucha y organización, la iniciativa ha cobrado verdadero impulso en el último año, a partir del trabajo de muchos vecinos que conformaron equipos de trabajo, desarrollaron propuestas técnicas y a su vez iniciaron diálogo con el Gobierno de la Ciudad. A continuación, en diálogo con Buenos Aires Buen Día, Lacreu repasó los avances, los desafíos pendientes y la importancia ambiental y social de concretar este parque, que promete ser un pulmón verde para miles de vecinos y un eslabón clave en un biocorredor urbano.
¿En qué situación se encuentra actualmente la iniciativa vecinal del proyecto Parque del Maldonado?
La iniciativa del Parque del Maldonado lleva más de diez años de lucha, pero en el último año y medio ha tomado un ritmo acelerado y una estructura mucho más organizada. Hoy contamos con equipos de trabajo muy activos: hay un equipo legal, que está ultimando un proyecto de ley para presentar en la Legislatura; un equipo de prensa y difusión, que se encarga de comunicar nuestros avances a los más de 180 vecinos que integran nuestro grupo de WhatsApp, y convocar a más vecinos; un equipo de diseño que ha producido una gran cantidad de material técnico y sigue analizando soluciones para elaborar un proyecto consensuado con el GCABA: un equipo de eventos que organiza y realiza actividades presenciales para difundir el proyecto; un equipo de redes sociales, que mantiene una presencia constante en Instagram (@parquedelmaldonado); y un equipo de planificación integrado por referentes de todos los otros equipos, que planifica y coordina sus actividades. Recientemente, el equipo de diseño elaboró una zonificación detallada del predio, tal como nos la solicitó la Junta Comunal de la Comuna 14. Aunque aún no hemos sido convocados para presentarla oficialmente, el material está listo y sigue evolucionando. Paralelamente, estamos dando los toques finales a un proyecto de ley que busca garantizar la creación del parque y proteger sus características esenciales. La participación vecinal sigue creciendo, y cada vez más personas se suman a la causa, ya sea aportando ideas, difundiéndola o colaborando en los distintos equipos.
¿Qué balance se puede hacer de las reuniones del grupo de vecinos promotores con la Comuna 14 y con el Gobierno de la Ciudad?
Con la Comuna 14, el diálogo se ha dado principalmente a través de dos instancias: la Comisión de Ambiente y Espacio Público del Consejo Consultivo y la Junta Comunal. En el último plenario del Consejo Consultivo, presentamos un plano de zonificación del predio, que fue bien recibido y generó interés. Con la Junta Comunal, hemos tenido varias reuniones, en la última de las cuales se nos pidió una zonificación, que esperamos exponer formalmente en las próximas semanas.
Con el Gobierno de la Ciudad, el proceso ha sido un poco más complejo pero también más dinámico. Hace aproximadamente un mes y medio, mantuvimos una primera reunión con mesas de trabajo, donde expusimos nuestros objetivos principales: la creación de un bosque urbano, la preservación del histórico galpón ferroviario para uso comunitario y la no apertura de nuevas calles dentro del predio. El gobierno tomó nota de nuestras propuestas y, hace apenas unos días, en una segunda reunión, nos presentaron un anteproyecto que aún sigue en elaboración. En ese anteproyecto, se observan algunas decisiones de diseño que recogen parte de lo que planteamos, pero aún faltan algunos aspectos fundamentales. Por ejemplo, nuestra postura de no abrir más calles dentro del parque, ya que cada metro cuadrado de suelo impermeable va en contra de la idea de un bosque urbano.
Vimos con satisfacción que algunas cuadras habían sido efectivamente eliminadas en su propuesta, pero quedan todavía otras.
Vimos con agrado que los funcionarios se comprometieron a revisar esas calles para reducirlas a su mínima expresión, y nuestro equipo hará lo propio para presentar en la próxima reunión.
Tampoco aparece la preservación del galpón de dos naves ubicado entre Honduras y Costa Rica, un espacio que queremos rescatar como patrimonio histórico y destino para actividades comunitarias, culturales y deportivas. Sin embargo, las autoridades se mostraron abiertas a reconsiderar estos puntos, lo que nos da esperanza de que puedan incorporarse en las próximas versiones del proyecto.
¿Qué logros ha obtenido hasta el momento la iniciativa y el trabajo persistente de los vecinos?
En relación con el GCABA hasta ahora, hemos logrado que el proyecto incluya en las imágenes presentadas, una representación simbólica del arroyo Maldonado, y en el relato, el compromiso de crear un bosque urbano. Si bien aún no se aprecia claramente en esas imágenes la calidad de bosque que buscamos, el concepto estaría aceptado como uno de los objetivos centrales. También se ha avanzado en la incorporación de plantas nativas, aunque en los primeros esbozos hay especies que no son propias de la biota rioplatense, lo que seguiremos revisando. También aceptaron considerar la inclusión en los senderos internos, expresiones culturales como el paseo de los escritores y el paseo de las esculturas.
Más en general, otros logros importantes del colectivo, son haber instalado el debate sobre la necesidad de espacios verdes en una zona de la ciudad que hoy carece de ellos. Hemos contribuído a la creación de conciencia sobre la necesidad de refugios climáticos naturales para mitigar los efectos de la isla de calor en que se está transformando nuestra ciudad. Hemos logrado que el proyecto sea conocido y discutido no solo entre los vecinos, sino también en ámbitos políticos y mediáticos. La organización comunitaria, la creación de equipos técnicos y la presentación de propuestas concretas han demostrado que este no es un sueño utópico, sino un proyecto viable y necesario.
¿Cuáles son los puntos que aún están en discusión con el gobierno y que son muy importantes que se consigan según proponen los vecinos?
Los puntos pendientes son dos y son fundamentales para la esencia del Parque del Maldonado. El primero es reducir al máximo la superficie impermeable en el espacio público en aras de maximizar la superficie de suelo absorbente para viabilizar la existencia del bosque. Para ello es imprescindible la reducción a su mínima expresión de las tres cuadras de la calle Atacalco entre Ferrari y Honduras, las dos de Darwin entre Honduras y Costa Rica. La propia calle Costa Rica, cuya apertura hemos aceptado a pesar de que divide en dos el espacio más importante del parque, debe reducirse a las necesidades de circulación por las que fué aceptada, eliminando los dos carriles de estacionamiento, que no solo consumen suelo absorbente si no que además alejan las veredas hacia el interior del parque.
El segundo punto es la preservación de el histórico galpón ferroviario de dos naves, ubicado entre Honduras y Costa Rica. Este galpón es un vestigio del pasado ferroviario del predio y tiene un valor patrimonial importante. Además, lo imaginamos como un espacio para talleres, actividades culturales, deportivas y comunitarias. Sin embargo, la apertura de Atacalco que propone el gobierno afectaría directamente la conservación de este galpón, ya que dos de esas cuadras pasan justo por donde está ubicado.
Aparte de su valor como patrimonio histórico, la importancia de la conservación de este galpón radica en que albergaría gran parte de las actividades previstas para el parque sin necesidad de consumir suelo absorbente que es nuestra consigna excluyente.
"Estos dos ejes —la minimización de apertura de calles y la preservación del galpón completo—son irrenunciables para nosotros, y seguiremos insistiendo en que se reflejen en el proyecto final"
¿Por qué es tan importante para los vecinos y para la ciudad que el Parque del Maldonado se convierta en realidad?
Tanto o más importante que se convierta en realidad,son las características de este parque.
Que ese predio se convierta en un parque es casi un hecho por dos motivos fundamentales: es ley que ese sector debe ser espacio público, y agrega un gran valor a los emprendimientos inmobiliarios circundantes.
La importancia de las características de este parque es múltiple y trascendental. En primer lugar, es el último recurso territorial disponible en la zona para crear un espacio verde de cercanía en ese sector de la ciudad que carece casi por completo de los mismos. Los espacios verdes de cercanía —aquellos que están a menos de 300 o 400 metros de las viviendas— son casi inexistentes en esta área. Los parques públicos accesibles más cercanos, como Los Andes, Centenario, parque Tres de febrero, o Plaza Armenia, están a distancias que no cumplen con ese estándar. Hoy, esta zona tiene apenas 0,4 m² de espacio verde por habitante, una cifra alarmantemente baja. El Parque del Maldonado sería una solución concreta para miles de vecinos que hoy no tienen dónde disfrutar de la naturaleza, hacer deporte o simplemente descansar.
En segundo lugar, la expresión de los valores culturales del barrio, no solo preservan su identidad vital para residentes actuales y para nuevos vecinos,
si no que resultan ser el atractivo que los turistas buscan en cualquier ciudad del planeta.
En tercer lugar, el parque sería una herramienta clave en la lucha contra el cambio climático y la isla de calor urbana. La ciudad se está volviendo cada vez más caliente debido a la proliferación de edificios y superficies de hormigón, que absorben calor durante el día y lo liberan de noche, creando un círculo vicioso. Un bosque urbano como el que proponemos ayudaría a mitigar este efecto, actuando como un refugio climático natural, mucho más eficiente que los refugios artificiales con aire acondicionado. Además, los árboles son los mejores aliados para absorber el dióxido de carbono que generan los autos y las industrias. En una ciudad con altos niveles de contaminación, cada árbol cuenta, y un parque de esta magnitud tendría un impacto ambiental significativo.
Por último, el Parque del Maldonado sería un eslabón fundamental en la creación de un biocorredor urbano que conecte la costa del Río de la Plata con los terrenos de la Facultad de Agronomía. Este corredor permitiría el tránsito de aves, mariposas, insectos y otras especies, restaurando un ecosistema perdido hace décadas. Sin este parque, el biocorredor quedaría interrumpido, ya que muchas especies no pueden volar las largas distancias que separan los parques existentes.
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Fuente: entrevista realizada por el editor
