El pasado 1 de mayo de 2026, el Hipódromo de Palermo se convirtió en el escenario de una nueva edición del Festival del Asado y la Empanada, un evento que coincidió con las celebraciones por el Día del Trabajador. La jornada, que se extendió desde el mediodía hasta las 23:00 horas, concentró una importante afluencia de público en el predio ubicado en la intersección de las avenidas Libertador y Dorrego. Esta iniciativa buscó integrar la tradición culinaria argentina con el calendario hípico oficial, ofreciendo una propuesta que se mantuvo vigente durante todo el fin de semana para los asistentes que se acercaron al barrio de Palermo.

La oferta gastronómica se centró principalmente en cortes de carne tradicionales y opciones de cocción lenta que caracterizan a la cocina local. Los puestos distribuidos a lo largo del predio ofrecieron clásicos como el choripán con papas fritas, que se comercializó a un precio base de 13.000 pesos. Además, la propuesta incluyó cortes de mayor elaboración como vacío, bife de chorizo y bondiola, sumando también la alternativa de vacío al disco, una técnica de cocción que ganó popularidad en este tipo de ferias masivas. El despliegue de parrillas fue el eje central de una jornada marcada por el clima templado y el consumo al aire libre.

En lo que respecta a la propuesta de bebidas, el festival contó con un sector dedicado exclusivamente a la vitivinicultura, con una marcada presencia de bodegas provenientes de las regiones de Luján de Cuyo y el Valle de Uco, en la provincia de Mendoza. El costo de una copa de vino Malbec o de la variante conocida como tinto de verano se fijó en 15.000 pesos, valor que incluyó la entrega del copón de vidrio de regalo para los consumidores. Esta sección del evento operó de manera complementaria a los puestos de comida, intentando replicar la experiencia de una bodega mendocina dentro del entorno urbano de la Ciudad de Buenos Aires.

El evento no se limitó únicamente a los platos salados, ya que se dispuso un sector específico para la comercialización de dulces y productos de chocolatería artesanal. En este espacio, los visitantes pudieron adquirir trufas de diversos sabores, entre los que destacaron las de chocotorta y whisky, además de barras de chocolate de elaboración manual. Esta diversificación de la oferta buscó cubrir las demandas de consumo durante toda la franja horaria de apertura, atendiendo tanto a quienes almorzaron en el lugar como a aquellos que asistieron por la tarde para las actividades recreativas y deportivas programadas.

El marco institucional y deportivo estuvo dado por el cronograma de carreras de turf, una de las actividades fundamentales de la identidad del Hipódromo de Palermo. La competencia en la pista de arena comenzó alrededor de las 12:30, funcionando como el atractivo principal para el público especializado y para los turistas que se encontraban en el sector. A lo largo de la tarde, la actividad hípica se intercaló con las opciones de la feria, permitiendo que el flujo de personas se distribuyera entre las tribunas históricas y el sector de los puestos de comida ubicados en los sectores de acceso.

Uno de los momentos de mayor relevancia institucional ocurrió a las 18:30, cuando se llevó a cabo una ceremonia protocolar frente a los asistentes. La Fanfarria de Granaderos fue la encargada de interpretar el Himno Nacional Argentino, marcando el inicio de los actos centrales de la jornada. Esta presentación formó parte de la tradición del 1 de mayo en el hipódromo, donde se busca resaltar el carácter patriótico de la fecha a través de la participación de cuerpos militares y musicales vinculados a la historia nacional, previo a las competencias de mayor jerarquía de la jornada.

Inmediatamente después de los actos oficiales, se desarrolló el Gran Premio República Argentina, considerada una de las competencias más trascendentes del calendario hípico local. Esta carrera de Grupo 1 atrajo la atención de los criadores y aficionados más importantes del sector, consolidando al evento como un punto de encuentro técnico para el turf, más allá del carácter recreativo del festival gastronómico. La realización de este premio principal fue el punto máximo de la jornada deportiva, en la que se pusieron en juego importantes sumas de dinero y el prestigio de los mejores ejemplares y jinetes del país.

Hacia el final de la noche, el predio comenzó a cerrar sus puertas tras haber cumplido con el cronograma previsto para la primera de las dos jornadas de feria. El festival continuó operando al día siguiente bajo la misma modalidad de horarios y precios, manteniendo la estructura de seguridad y los servicios de limpieza necesarios para un evento de tal magnitud. De esta manera, el 1 de mayo de 2026 concluyó en Palermo con un balance que combinó el consumo gastronómico masivo con la vigencia de las tradiciones ecuestres en un entorno que es patrimonio histórico de la ciudad.

Fuente: relevamiento informativo

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