El Rosedal de Palermo es uno de los espacios verdes más emblemáticos de Buenos Aires, pero su historia se remonta a épocas anteriores a su creación como jardín de rosas. Los terrenos que hoy ocupa, en el barrio de Palermo, eran conocidos como Bañado de Palermo y pertenecieron a Juan Manuel de Rosas hasta 1852, cuando tras su derrota en la batalla de Caseros fueron expropiados por el Estado provincial mediante el Decreto N° 1474, que declaró de dominio público todas las propiedades de Rosas en la provincia de Buenos Aires.
El paisajista francés Carlos Thays, director de Paseos de la Ciudad entre 1891 y 1913, fue el responsable de diseñar el Parque Tres de Febrero en esos terrenos, transformando una zona pantanosa en un espacio público de esparcimiento. Thays, creador también del Jardín Botánico y el Parque Avellaneda, sentó las bases del área verde donde luego se construiría el Rosedal.
La idea de crear un jardín especializado en rosas dentro del parque surgió durante la gestión del intendente Joaquín Anchorena, entre 1910 y 1914. El proyecto fue concretado por el ingeniero agrónomo Benito Carrasco, discípulo de Thays y entonces director de Parques y Paseos, quien había asumido el cargo en 1913. Carrasco destinó parte de sus primeros años en el puesto a finalizar esta obra.
El Rosedal se construyó sobre un predio de 3,4 hectáreas, ubicado entre las actuales avenidas Infanta Isabel, Iraola y Presidente Pedro Montt, donde antes habían estado los pabellones de las provincias argentinas durante la Exposición Industrial de 1910. Los trabajos de construcción se desarrollaron entre el 5 de mayo y el 22 de noviembre de 1914, período durante el cual se plantaron 14.650 rosales correspondientes a 1.189 variedades.
El diseño original incluyó elementos arquitectónicos que perduran hasta hoy, como la pérgola de estilo griego que bordea el lago, un templete, un embarcadero y un puente helénico de acceso junto a la avenida Infanta Isabel. Estos componentes, junto con la distribución armoniosa de los rosales, le dieron al espacio una identidad única dentro del paisaje porteño.
En 1920, el Rosedal se amplió con la incorporación de un jardín de estilo andaluz, proyectado por Eugenio Carrasco, hermano y sucesor de Benito en la Dirección de Parques y Paseos. Nueve años después, en 1929, se sumó el Patio-Glorieta Andaluz, un regalo del Ayuntamiento de Sevilla que enriqueció aún más el carácter cultural del lugar.
Hoy el Rosedal alberga aproximadamente 18.000 rosales de diversas especies, entre las que se destacan la rosa sevillana de color rojo brillante, la Johann Strauss, la Charles Aznavour y la Frederic Mistral, todas de tonalidades rosadas, y la Elina, de color amarillo claro. Además, el Jardín de los Poetas exhibe 26 bustos de figuras literarias como Alfonsina Storni, Dante Alighieri, William Shakespeare y Jorge Luis Borges.
El valor histórico y cultural del Rosedal fue reconocido oficialmente el 14 de abril de 2011, cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró Patrimonio Cultural. Este estatus obliga a que cualquier restauración o trabajo nuevo respete el diseño original. Además, en 2012 y 2014 recibió el Garden Excellence Award de la Federación Mundial de las Sociedades de la Rosa, consolidando su prestigio internacional.
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