El Rosedal de Palermo alberga una de las colecciones de rosales más diversas y significativas de América Latina, con un total de 93 especies diferentes de rosas distribuidas en sus 3,4 hectáreas. Este jardín, integrado al Parque Tres de Febrero, no solo destaca por su valor paisajístico, sino también por la riqueza botánica que conserva desde su creación en 1914, cuando se plantaron inicialmente 14.650 rosales correspondientes a 1.189 variedades.

Actualmente, el parque cuenta con aproximadamente 8.000 rosales, aunque algunas fuentes mencionan hasta 18.000 ejemplares en temporada de floración. Estas plantas se organizan en diferentes categorías según su tipo: rosas Trepadoras, Arbustivas, Híbridos de Té, Floribundas y algunas Rosas Antiguas. Cada categoría presenta características distintas en cuanto a porte, forma de floración y aroma, lo que contribuye a la diversidad visual y olfativa del espacio.

Entre las especies más comunes y reconocidas se encuentran la rosa Sevillana, de color rojo brillante, que es una de las más llamativas para los visitantes. También destacan las variedades Johan Strauss, Charles Aznavour y Frederic Mistral, todas de tonalidades rosadas, junto con la Elina, que se distingue por su color amarillo claro. Estas cinco especies suelen ser las más mencionadas en las descripciones oficiales y periodísticas del jardín.

El Rosedal también incluye otras variedades menos conocidas pero igualmente importantes, como Iceberg, Comtesse du Barry, Abraham Derby, Charlotte, Elle, Tchaiscovsky, Cherry Meidilande y Coral Meidilande. Además, se pueden encontrar rosales como Dalli-Dalli, Georgette, Orangeade, Sally Holmes, Jardins de France y Geoff Hamilton, que aportan diversidad de formas, colores y fragancias al conjunto.

Las rosas trepadoras tienen un lugar destacado en el diseño del jardín, con variedades como La France trepadora, Peace trepadora, Rimosa trepadora y Pierre de Ronsard trepadora. Estas especies, que crecen apoyándose en estructuras como pérgolas y arcos, permiten crear efectos visuales verticales que enriquecen la estética del espacio, especialmente en combinación con el puente helénico y la pérgola griega.

El período de mayor esplendor floral ocurre entre octubre y noviembre, cuando el Rosedal despliega su máxima exuberancia de color. Durante estas semanas, se pueden observar tonalidades que van desde el blanco y el amarillo hasta el naranja, el rojo y el rosado, con combinaciones multicromáticas que atraen a miles de visitantes. En esta época, cerca de 18.000 rosas florecen simultáneamente, creando un espectáculo natural único en la ciudad.

El mantenimiento de esta diversidad botánica requiere un trabajo constante de expertos en jardinería, quienes aplican técnicas de poda, fertilización y control de plagas para preservar la salud de los rosales. La poda anual, realizada en julio, no solo garantiza el crecimiento óptimo de las plantas, sino que también permite a los vecinos llevarse esquejes para cultivar en sus propios hogares, extendiendo así el legado del Rosedal más allá de sus límites.

El Rosedal de Palermo, declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad en 2011 y galardonado con el Garden Excellence Award en 2012 y 2014, combina la preservación de especies tradicionales con la incorporación de variedades modernas. Este equilibrio entre lo clásico y lo contemporáneo, junto con el diseño paisajístico original de Benito Carrasco, asegura que el jardín mantenga su valor botánico y su atractivo para generaciones futuras.

fuente: relevamiento informativo del editor (sitios del GCBA y sitios históricos)

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