Entre los cuatro espejos de agua que conforman el Parque Tres de Febrero, popularmente conocido como los bosques de Palermo, hay uno que pasa casi inadvertido para el grueso de los visitantes: el lago Victoria Ocampo. Con una superficie cercana a los 5.000 metros cuadrados, es el más chico del conjunto que integran también el Lago de Regatas, el Lago del Rosedal y el Lago del Planetario, y a la vez el más antiguo de todos, según describe el propio Gobierno de la Ciudad en su sitio oficial de turismo.

Su ubicación explica en parte el bajo perfil que mantiene: se encuentra en el monte de la plaza Sicilia, un sector delimitado por el Jardín Japonés y las avenidas Berro, Del Libertador y Sarmiento, junto a la sede administrativa del Parque Tres de Febrero. A pesar de estar a metros del Planetario Galileo Galilei, uno de los puntos más frecuentados de la zona, el lago queda oculto por la vegetación y resulta, de acuerdo con distintos relevamientos periodísticos, el menos visitado de los cuatro.

El nombre del lago es un homenaje a Victoria Ocampo, escritora, ensayista e intelectual argentina que fundó la revista Sur, una de las publicaciones culturales más influyentes del país durante buena parte del siglo XX. La elección del nombre se enmarca en una práctica habitual del predio, donde distintos sectores y monumentos recuerdan a figuras vinculadas a la cultura y la historia nacional, aunque no hay registros oficiales que detallen con precisión la fecha exacta en que se le asignó esa denominación al espejo de agua.

En cuanto a su fauna, las fuentes consultadas coinciden en que sus aguas albergan sábalos, una especie de pez de porte considerable para tratarse de un lago artificial, la misma que puebla el renovado Lago de Regatas. El entorno conserva además elementos de diseño de principios del siglo XX, como un puente y una glorieta que atraviesan y bordean el espejo de agua, junto con un kiosco que forma parte del paisaje tradicional del lugar.

El origen de los cuatro lagos de Palermo se remonta al proyecto de remodelación del parque impulsado a fines del siglo XIX por el paisajista francés Carlos Thays, contratado durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. El Parque Tres de Febrero fue inaugurado el 11 de noviembre de 1875 en homenaje a la Batalla de Caseros, y en las décadas siguientes se fueron sumando los distintos lagos artificiales, entre ellos el que hoy lleva el nombre de Victoria Ocampo, construido sobre terrenos que originalmente presentaban depresiones naturales donde se formaban pequeñas lagunas.

En los últimos años, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño llevó adelante obras de mantenimiento en el sector de la plaza Sicilia que incluyeron la limpieza de las aguas del lago y una intervención hidráulica destinada a mitigar las inundaciones que afectaban históricamente a esa zona del parque. Como parte de esos trabajos también se incorporaron nuevos bancos y se repintaron el puente y la glorieta, aunque las intervenciones de mayor magnitud del último tiempo en el predio se concentraron en el Lago de Regatas, el más extenso de los cuatro.

A diferencia del Lago del Rosedal, que cuenta con embarcadero y es uno de los sitios más fotografiados del parque, o del Lago de Regatas, elegido por corredores y ciclistas por su perímetro de 2.000 metros, el lago Victoria Ocampo no ofrece actividades náuticas ni infraestructura deportiva. Su función dentro del predio es distinta: se trata de un espacio de estar, sin la afluencia masiva de público que caracteriza a otros sectores de los bosques de Palermo.

La combinación de tamaño reducido, ubicación apartada y ausencia de atractivos como embarcaderos o circuitos deportivos explica por qué el lago Victoria Ocampo permanece como uno de los rincones menos conocidos del parque, pese a integrar el mismo circuito histórico que dio origen, hace más de un siglo, a los actuales bosques de Palermo.

fuente: relevamiento informativo e histórico del editor (medios periodísticos y sitios del GCBA)

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