A partir del 1 de abril de 2026, la Ciudad de Buenos Aires dejará de imprimir y distribuir las boletas físicas de ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) y patentes, un cambio que marca un hito en la digitalización de los servicios públicos locales. La medida, formalizada mediante la Resolución 441/2026 de la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP), implica que los contribuyentes ya no recibirán facturas físicas en sus domicilios y deberán gestionar sus pagos exclusivamente a través de canales online. El primer impuesto en adoptar este sistema será la cuarta cuota del ABL, cuyo vencimiento está previsto para el 21 de abril, mientras que el resto de los tributos seguirán este camino de manera progresiva en los próximos meses.

El gobierno porteño estima que esta transición le permitirá ahorrar alrededor de 3.900 millones de pesos anuales, recursos que antes se destinaban a la impresión, logística y distribución de las boletas en papel. Según datos oficiales, el 66% de los contribuyentes de patentes y el 63% de los de ABL ya gestionaban sus pagos de forma digital antes de este cambio, lo que facilita la implementación de la nueva modalidad. La AGIP destacó que la experiencia previa con la reliquidación digital de patentes, realizada en febrero de este año, funcionó sin inconvenientes, lo que respalda la viabilidad del nuevo sistema.

Para acceder a las boletas digitales, los ciudadanos deberán ingresar al sitio web de AGIP (www.agip.gob.ar) con su número de partida (para ABL) o dominio (para patentes). Allí podrán visualizar, descargar y pagar sus facturas directamente, sin necesidad de registrarse previamente para consultas básicas. También existe la opción de adherirse al sistema de Boleta Electrónica, que envía automáticamente las facturas al correo electrónico registrado, agilizando el proceso y reduciendo el riesgo de olvidos o demoras en los pagos.

La eliminación del papel no solo busca optimizar recursos económicos, sino también reducir el impacto ambiental asociado a la impresión y distribución de millones de documentos anuales. El gobierno local argumenta que esta medida contribuye a la sostenibilidad y modernización del Estado, alineándose con políticas de despapelización que ya se aplican en otros ámbitos de la administración pública. Sin embargo, el cambio también implica un desafío para aquellos contribuyentes menos familiarizados con las herramientas digitales, especialmente adultos mayores o personas sin acceso regular a internet.

Para mitigar posibles dificultades, la AGIP mantendrá la atención presencial en sus sedes, donde los ciudadanos podrán recibir asistencia para acceder a la información o solicitar el envío de las boletas por correo electrónico. Además, se recomienda a los contribuyentes mantener actualizados sus datos personales, como el correo electrónico y la titularidad de la partida, para garantizar el correcto acceso a las facturas y notificaciones. La opción de débito automático también se promueve como una alternativa para evitar olvidos y simplificar el proceso de pago.

El cronograma de implementación establece que, tras la cuarta cuota del ABL, la despapelización se extenderá progresivamente a otros impuestos como Ingresos Brutos y Sellos. La AGIP ya ha rediseñado su portal web y ampliado la oferta de trámites virtuales para facilitar la transición, aunque algunos usuarios podrían experimentar demoras o complicaciones durante los primeros meses, especialmente si no están habituados a gestionar sus obligaciones tributarias de manera digital.

La medida ha generado reacciones diversas entre los contribuyentes. Mientras algunos valoran la agilidad y el ahorro de recursos, otros expresan preocupación por la exclusión de quienes no tienen acceso a internet o no dominan las plataformas digitales. Desde el gobierno, se asegura que se han previsto mecanismos de acompañamiento y que la transición se realizará de manera gradual, priorizando la inclusión y el acceso a la información para todos los ciudadanos.

En un contexto de ajuste fiscal y modernización del Estado, la eliminación de las boletas en papel se presenta como un paso más en la digitalización de los servicios públicos. Sin embargo, su éxito dependerá no solo de la infraestructura tecnológica, sino también de la capacidad de las autoridades para garantizar que ningún contribuyente quede rezagado en este proceso de transformación.

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Fuente: información del GCBA y relevamiento informativo

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