El Jardín Botánico de Buenos Aires, conocido oficialmente como Carlos Thays desde 1937, tiene su origen en un proyecto presentado el 22 de febrero de 1892 por el arquitecto paisajista Carlos Thays, entonces Director de Parques y Paseos de la Ciudad. Thays propuso a la Intendencia Municipal, liderada por Francisco Bollini, la creación de un jardín botánico de aclimatación con fines científicos, recreativos y paisajísticos, sugiriendo como ubicación un terreno de ocho manzanas en Palermo, delimitado por las avenidas Santa Fe y Las Heras, y las calles República Árabe de Siria y Plaza Italia, donde funcionaban el Departamento Nacional de Agricultura y el Museo Histórico Nacional.
El solar elegido ocupaba un lugar elevado desde el cual se observaban los bañados de Palermo y la costa del Río de la Plata. Hasta finales de la época colonial, el sitio había sido un almacén de pólvora conocido como polvorín de Cueli, por el apellido de una familia residente en la zona. Tras la aprobación del proyecto, los terrenos fueron entregados el 2 de septiembre de 1892 y se procedió a rellenarlos con tierra más fértil traída de otras regiones para preparar el suelo.
Después de seis años de trabajo ininterrumpido, el Jardín Botánico abrió sus puertas al público el 7 de septiembre de 1898. Thays no solo diseñó el espacio, sino que también lo habitó con su familia en el edificio central, conocido como La Casona, durante su gestión como director. El lugar se convirtió rápidamente en un referente para la investigación botánica y la aclimatación de especies exóticas, posicionándose entre los primeros jardines botánicos municipales del mundo.
El edificio principal del Botánico fue proyectado por el ingeniero militar polaco Jordan Wysocki, convocado décadas antes por el presidente Domingo Sarmiento. Entre 1882 y 1894, esta construcción albergó al Departamento Nacional de Agricultura, y luego, entre 1894 y 1896, al Museo Histórico Nacional. Su arquitectura y ubicación estratégica en el barrio de Palermo lo vincularon desde el inicio con otros espacios verdes como el Parque 3 de Febrero y el Zoológico.
El 31 de agosto de 1937, mediante la Ordenanza N° 8568, el Jardín Botánico recibió oficialmente el nombre de Carlos Thays en homenaje a su creador. Más adelante, el 11 de abril de 1996, fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Estado argentino, reconociendo su valor patrimonial y su aporte a la ciencia y la cultura.
Dentro del predio, Thays desarrolló investigaciones clave, como el redescubrimiento del método de germinación industrial de la yerba mate, perdido tras la expulsión de los jesuitas. En 1895, recibió las primeras semillas y, tras experimentar con inmersiones prolongadas en agua a alta temperatura, logró hacer germinar ejemplares que antes no prosperaban, recuperando así un conocimiento que el naturalista Aimé Bonpland había documentado sin éxito previo.
Hoy el Jardín Botánico abarca 7,7 hectáreas y alberga alrededor de 1500 especies vegetales, incluyendo plantas y hongos, además de una gran variedad de aves, artrópodos e insectos. Cuenta con cinco invernaderos, dos bibliotecas, una huerta, un herbario y más de treinta obras de arte, entre esculturas, monumentos y fuentes. Su diseño combina sectores temáticos, como el de flora argentina y el de bosques templados de los cinco continentes, junto a una colección de palmeras y cactus.
Desde 2020, su mantenimiento depende de la Secretaría de Ambiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El espacio sigue cumpliendo funciones educativas, científicas y recreativas, con circuitos autoguiados, un Centro de Interpretación Botánica y la Escuela Técnica de Jardinería Cristóbal M. Hicken, consolidando su rol como pulmón verde y reservorio de biodiversidad en medio de la urbe.
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