El barrio de Palermo, uno de los más extensos y dinámicos de Buenos Aires, alberga varios bares notables que forman parte del patrimonio cultural de la ciudad. El programa oficial de Bares Notables, creado por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, protege estos establecimientos por su antigüedad, valor arquitectónico y relevancia histórica, garantizando su preservación como espacios de memoria colectiva.

Entre ellos, El Preferido de Palermo, ubicado en la esquina de Jorge Luis Borges y Guatemala, destaca por su vínculo con la infancia del escritor. Inaugurado en 1952 como un humilde despacho de bebidas, el local conservó su esencia de bodegón tradicional. Su salón, con paredes revestidas en boiserie y un mostrador de madera, exhibe grandes frascos de ajíes en aceite y aceitunas, elementos que evocan su origen como almacén de barrio. Tras una renovación en 2019, el lugar reabrió como restaurante de comida porteña, combinando tradición y modernidad.

El Café Montecarlo, fundado en 1922 en la esquina de Paraguay y Ravignani, es otro de los bares notables de Palermo. Este local, que cerró durante la pandemia y reabrió con una nueva administración, conserva elementos originales como sillas tapizadas y pisos en damero. Su historia incluye el paso de figuras como el Che Guevara, quien, según la leyenda, frecuentaba el lugar. Además, el bar fue punto de encuentro para petiseros del Hipódromo de Palermo, que ataban sus caballos a la entrada.

En el recuerdo

El Café Nostalgia (cerró en 2021), ubicado en Soler 3599, era otro local que formaba parte de este circuito. Su nombre reflejaba el espíritu de un barrio que, en sus orígenes, fue testigo de la vida bohemia y de la transformación de Palermo en un polo gastronómico y cultural. El lugar ofrecía un ambiente íntimo que invitaba a revivir el pasado de la ciudad.

Bar Pedigree (ya no existe), mencionado en registros de bares tradicionales de Palermo, completaba este grupo. Un lugar que reforzaba el vínculo entre el barrio y la historia de Buenos Aires, donde los cafés y bares fueron siempre espacios de encuentro, debate y creación artística. Estos locales han sido escenario de actividades culturales significativas y punto de reunión para personalidades de la ciudad.

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través de la Ley 35, define como bar notable a aquellos establecimientos relacionados con hechos culturales de relevancia, o cuya antigüedad y diseño arquitectónico les otorgan un valor propio. Palermo, con su mezcla de tradición y modernidad, alberga estos espacios que son testigos de la evolución de la ciudad.

Estos bares no solo son lugares para consumir, sino también guardianes de historias, costumbres y memorias que definen la identidad porteña. Su preservación asegura que las futuras generaciones puedan conocer y valorar el legado cultural de Buenos Aires.

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fuente: relevamiento informativo del editor

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