La Confitería El Molino es uno de los edificios más representativos de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Callao, frente al Congreso Nacional. Su historia se remonta a mediados del siglo XIX, cuando los pasteleros Constantino Rossi y Cayetano Brenna fundaron la Confitería del Centro en la intersección de las actuales calles Rodríguez Peña y Rivadavia.
El nombre El Molino proviene de un homenaje al primer molino harinero a vapor de Buenos Aires, conocido como Molino a vapor de Lorea, que funcionaba cerca de su ubicación original. En 1905, con el inicio de las obras de la Plaza del Congreso, Brenna y sus socios decidieron trasladar el negocio a su ubicación actual, frente al Palacio Legislativo, para aprovechar el nuevo eje cívico de la ciudad.
El edificio actual fue encargado al arquitecto italiano Francisco Gianotti, quien diseñó una obra que fusionara los locales existentes en un solo conjunto. La construcción se llevó a cabo entre 1914 y 1917, utilizando materiales de alta calidad, muchos de ellos importados de Italia, como mármoles para revestimientos, columnas y paneles interiores. El resultado fue un edificio que combinaba lujo y modernidad para la época.
El estilo arquitectónico de la Confitería El Molino es un ejemplo destacado del Art Nouveau porteño, con influencias de la Belle Époque. Gianotti incorporó elementos antiacademicistas, alejándose de los cánones tradicionales para crear una obra de vanguardia. El uso de hormigón armado, ejecutado por la firma alemana GEOPÉ, fue una innovación en la arquitectura local de principios del siglo XX.
El edificio se destaca por su fachada suntuosa y sus salones interiores, decorados con obras de arte traídas especialmente de Italia. La estructura incluye detalles que reflejan la opulencia de la época, como vitrales, molduras y revestimientos en madera y mármol. Su ubicación estratégica lo convirtió en un punto de encuentro para personalidades de la política, la cultura y la sociedad porteña.
A lo largo de su historia, la Confitería El Molino fue testigo de importantes eventos sociales y políticos. Figuras como Oliverio Girondo, Roberto Arlt y Carlos Gardel frecuentaron el lugar, que también fue escenario de grabaciones cinematográficas, como el videoclip de Madonna durante el rodaje de la película Evita en los años 90.
El local cerró sus puertas en 1997, pero ese mismo año fue declarado Monumento Histórico Nacional. Desde entonces, el edificio pasó por un largo proceso de restauración. En 2014, fue transferido al Congreso de la Nación, y se iniciaron tareas de recuperación para devolverle su esplendor original, preservando tanto su patrimonio material como inmaterial.
Actualmente, la Confitería El Molino ofrece visitas guiadas gratuitas bajo el nombre Experiencia Molino. Estos recorridos, con cupos limitados, permiten conocer los espacios restaurados y la historia del edificio, acompañados por un equipo de especialistas. El objetivo es que el público pueda apreciar los detalles arquitectónicos y culturales antes de su reapertura definitiva.
fuente: área turística y patromonial del GCBA
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