El Patio Andaluz del Rosedal de Palermo es uno de los espacios más emblemáticos del Parque Tres de Febrero en Buenos Aires. Su historia se remonta a 1923, cuando el entonces intendente Carlos Noel convocó al arquitecto y paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, quien había trabajado previamente en Sevilla, para asesorar a la municipalidad sobre cómo mejorar los espacios verdes de la ciudad. Entre las propuestas de Forestier figuraba la creación de un jardín español como acceso al Rosedal.
La idea del patio andaluz cobró fuerza años después, cuando el Círculo Andaluz de Buenos Aires comenzó a gestionar con el Ayuntamiento de Sevilla la construcción de una glorieta que evocara la tierra natal de la colectividad española en la ciudad. El proyecto definitivo estuvo a cargo de Carlos León Thays, hijo del famoso paisajista Carlos Thays, quien adaptó el diseño original de Forestier a las necesidades locales.
En marzo de 1926 llegó al puerto de Buenos Aires el buque Mont Genèvre con el primer envío de materiales destinados a la construcción del patio: 40 bultos con un peso total de 2.149 kilos que contenían columnas y herrajes de la futura glorieta. Los azulejos y mosaicos, fabricados en el tradicional barrio de Triana en Sevilla, llegaron en envíos posteriores, transportados por la fábrica José Laffite, una empresa de artesanos del barrio sevillano.
El Patio Andaluz fue construido en 1929 sobre el antiguo Pabellón de los Lagos, una confitería de hierro y vidrio que había funcionado durante años como remanente de la Exposición Industrial del Centenario de 1910. Su ubicación actual está en el corazón del Rosedal de Palermo, delimitado por las avenidas Infanta Isabel, Iraola y Presidente Pedro Montt, en un terreno que antes había albergado los pabellones de las provincias argentinas durante la exposición de 1910.
El espacio conserva azulejos sevillanos originales con motivos alegóricos a El Quijote de la Mancha, la obra cumbre de Miguel de Cervantes, y escenas de la vida española clásica. La fuente principal, ubicada en el centro del patio, lleva una dedicatoria que acompaña el obsequio de Sevilla: A la caballerosa y opulenta Ciudad de Buenos Aires en testimonio de comunicación espiritual. Sevilla ofrece esta muestra de la industria de Triana, el barrio de los laboriosos alfareros y los intrépidos navegantes.
La inauguración oficial del Patio Andaluz ocurrió el 12 de octubre de 1929, tras la autorización de su construcción en agosto de ese mismo año. Su estructura rectangular de aproximadamente 25 por 20 metros incluye una pérgola apoyada en columnas de hierro fundido y pilares realizados con ladrillos rojizos, típicos de la arquitectura andaluza. El diseño original combinaba elementos tradicionales españoles con una adaptación al contexto porteño.
A lo largo de las décadas, el Patio Andaluz ha sido objeto de diversas restauraciones para preservar su valor patrimonial. La más reciente, completada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, buscó devolver el brillo a este espacio histórico, recuperando azulejos, mayólicas y elementos decorativos originales, siempre respetando el diseño y la materialidad de los elementos originales.
Hoy, el Patio Andaluz sigue siendo uno de los puntos más visitados del Rosedal, rodeado de aproximadamente 18.000 rosales de diversas especies y cerca del famoso puente blanco que cruza el lago. Su valor radica en ser un testimonio vivo de la relación cultural entre Buenos Aires y Sevilla, y un ejemplo destacado de la herencia española en el diseño urbano de la ciudad.
fuente: turismo GCBA y relevamiento histórico
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