El Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires alberga una serie de exhibiciones que invitan a explorar el universo desde la Tierra. Ubicado en el Parque Tres de Febrero, en el barrio de Palermo, este espacio público combina ciencia, historia y arte para ofrecer una experiencia educativa accesible. Su Plaza Astronómica es uno de los espacios más destacados, donde los visitantes pueden observar representaciones a escala de la Tierra y de la esfera celeste, diseñadas para ofrecer una comprensión visual de nuestro lugar en el cosmos y de los movimientos de los cuerpos celestes.

En la entrada del edificio, la explanada de acceso exhibe tres meteoritos metálicos hallados en territorio argentino, específicamente en las provincias del Chaco y Santiago del Estero. Estos fragmentos, con más de 4000 años de antigüedad, son vestigios de asteroides que impactaron en el suelo nacional y que hoy pueden ser tocados por el público, acercando a los visitantes a material extraterrestre de manera directa y sin intermediarios.

El primer piso del Planetario alberga el Museo Interactivo, donde se exhiben fragmentos de rocas lunares traídas a la Tierra por los astronautas de la misión Apolo XI, la primera misión tripulada que llegó a la Luna en 1969. Estos fragmentos, junto con una bandera argentina que fue llevada al satélite natural y traída de regreso, son testimonios tangibles de la exploración espacial y de la participación simbólica del país en ese hito histórico de la humanidad.

La colección de meteoritos no se limita a los de la explanada, ya que en el museo también se encuentran otros fragmentos provenientes del norte argentino, que permiten a los visitantes tomar contacto con material de asteroides, de la Luna e incluso de Marte. Esta diversidad de muestras ofrece una perspectiva única sobre la composición del sistema solar y los fenómenos que han moldeado su evolución a lo largo de miles de millones de años.

En el lago adyacente al Planetario, se encuentra la escultura *Sorprendida*, obra del artista italiano Nicolás A. Esta pieza, integrada al paisaje del Parque Tres de Febrero, añade un elemento artístico a la experiencia, complementando la mirada científica con una dimensión cultural y estética que enriquece la visita.

El corredor panorámico del piso alto del edificio alberga el primer proyector provisto por la Casa Zeiss de Alemania, una pieza histórica que fue clave en las primeras proyecciones del Planetario. Este espacio se abre hacia el Parque Tres de Febrero, ofreciendo una vista que conecta el interior del edificio con el entorno natural que lo rodea, creando un diálogo entre la tecnología y el paisaje.

La sala principal del Planetario, con su cúpula de 20 metros de diámetro, es capaz de reproducir hasta 8900 estrellas fijas, constelaciones y nebulosas, creando una experiencia inmersiva que simula el cielo nocturno en diferentes épocas y lugares del mundo. Esta tecnología permite explorar el firmamento de manera didáctica y precisa, adaptándose a las necesidades de cada público.

Estas exhibiciones, junto con las actividades y espectáculos que se ofrecen regularmente, posicionan al Planetario como un espacio único en la ciudad, donde la ciencia, la historia y el arte convergen para ofrecer una experiencia educativa y accesible a todo el público, desde estudiantes hasta turistas.

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Fuente: Turismo GCBA y Planetario de la Ciudad de Buenos Aires

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