La Reserva Ecológica Costanera Norte - Ciudad Universitaria, ubicada en el barrio de Belgrano, es uno de los espacios verdes más destacados de Buenos Aires. Este predio de 23 hectáreas, ganado al Río de la Plata, abre sus puertas al público de martes a domingo, en el horario de 9:00 a 18:00. Sin embargo, es importante destacar que el acceso se suspende los días de lluvia intensa, una medida que busca preservar la integridad del terreno y la seguridad de los visitantes.

El lugar, declarado Área Natural Protegida desde 2018, alberga una biodiversidad notable, con más de 139 especies de aves y mamíferos registrados. Este ecosistema único combina comunidades vegetales propias de las eco-regiones del Delta e Islas del Paraná, con especies nativas, y de la Pampa, con una composición mixta. Además, su historia incluye un capítulo singular: en la década de 1990, se incorporó el relleno de escombros provenientes de la AMIA, lo que dio origen a un golfo artificial conocido como *el pantano* por los estudiantes de la Ciudad Universitaria.

Los visitantes pueden explorar sus múltiples senderos, ideales para caminatas, paseos en bicicleta o picnics. Los caminos ofrecen vistas al río y permiten adentrarse en un entorno natural dentro de la ciudad. La reserva también es un punto estratégico para el avistamiento de aves, actividad que atrae a amantes de la ornitofauna y a quienes buscan conectar con la naturaleza sin salir del ámbito urbano.

El acceso a la reserva es directo desde la Ciudad Universitaria, lo que facilita su visita para estudiantes, investigadores y turistas. Su ubicación, entre la costa del Río de la Plata y los pabellones universitarios, la convierte en un espacio de encuentro entre la vida académica y el entorno natural. Este vinculo con la universidad enriquece su valor ecológico y cultural.

La reserva representa un pulmón verde en medio de la ciudad, ofreciendo un escape del bullicio urbano. Su diseño permite disfrutar de la naturaleza en un entorno accesible, con infraestructura que invita a la recreación y al aprendizaje. Las visitas guiadas, disponibles en el lugar, son una opción para quienes desean profundizar en su biodiversidad y su importancia ecológica.

El cierre los lunes y durante lluvias intensas responde a la necesidad de mantener el equilibrio del ecosistema y garantizar la seguridad de los visitantes. Esta política refleja el compromiso con la conservación del área, que, a pesar de su proximidad a la ciudad, mantiene características de humedales y zonas ribereñas.

Su creación como área protegida en 2018 marcó un hito en la preservación de espacios naturales dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde entonces, se ha consolidado como un referente para la educación ambiental y el esparcimiento al aire libre, atrayendo a miles de personas cada año.

La reserva es un ejemplo de cómo la planificación urbana puede integrar espacios naturales para el beneficio de la comunidad. Su existencia demuestra que es posible convivir con la naturaleza en medio de una gran ciudad, ofreciendo a los habitantes una opción para el ocio y la conexión con el ambiente.

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Fuente: turismo GCBA, UBA FADU

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