La Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires se ha convertido en un referente para miles de personas que buscan acceso a tratamientos bucales en un contexto económico adverso. Durante las vacaciones de invierno, las filas para recibir atención comenzaron a formarse desde las 7:00 a. m., con un aumento del 30% en la demanda respecto a otras épocas del año y un 15% más que en el mismo período de 2025. Este fenómeno no es aislado: en enero y febrero de 2026, la institución mantuvo sus puertas abiertas para absorber la creciente afluencia de pacientes, registrando casi cuatro veces más consultas que en 2025.
El proceso de atención para quienes acuden por primera vez o por urgencias comienza en la guardia, donde se realiza una radiografía panorámica para detectar patologías y evaluar el estado del paciente. Este método permite agilizar los diagnósticos y priorizar casos críticos, algo esencial en un sistema público que debe optimizar sus recursos.
La crisis económica es uno de los principales motivos por los que muchos argentinos optan por esta alternativa. Según autoridades de la facultad, la demanda de atención creció un 30% en las salas de salud de la universidad, impulsada por los elevados costos de los tratamientos privados y el aumento de los precios de insumos médicos, que en el país pueden ser hasta un 500% más caros que en otros como España. Además, muchos pacientes perdieron su cobertura social o prepaga, o descubrieron que sus planes no cubren ciertos tratamientos o especialidades, lo que los obliga a buscar opciones más accesibles.
Los precios en la facultad son otro factor clave: los tratamientos pueden costar entre un 30% y un 40% menos que en el sector privado, e incluso menos de la mitad en comparación con consultorios particulares. Esta diferencia es determinante para familias que deben priorizar gastos básicos en un escenario de inflación y recesión. La institución también destaca por la rapidez en la atención y la calidad de sus especialistas, formados en una de las universidades más prestigiosas del país, lo que atrae a pacientes que, de otro modo, no podrían costear servicios odontológicos.
El Hospital Odontológico de la UBA adaptó sus horarios para responder a la demanda: la atención general funciona de lunes a viernes de 7:00 a 23:00 y los sábados de 7:00 a 15:00, mientras que el servicio de urgencias y emergencias opera las 24 horas. Esta flexibilidad permite a los pacientes acceder a consultas fuera del horario laboral, algo fundamental para quienes no pueden ausentarse de sus empleos. La unidad académica también enfrenta desafíos, como la declaración de emergencia económica por parte del Rectorado, que implica medidas de austeridad como apagar luces y reducir el uso de gas.
El aumento de la demanda no es un fenómeno reciente. Según autoridades de la facultad, este crecimiento viene sostenido desde la pandemia, cuando muchos argentinos perdieron sus empleos o vieron reducidos sus ingresos. A esto se sumó la caída de la cobertura de obras sociales y prepagas, que dejaron de cubrir tratamientos específicos o, directamente, fueron canceladas por falta de pago. La facultad se ha convertido, así, en un refugio para quienes no tienen otra opción, pero también para aquellos que, a pesar de tener cobertura, no logran acceder a ciertos procedimientos.
En la primera semana del operativo de verano de 2026, el hospital recibió 3.779 pacientes y realizó 6.329 atenciones, en su mayoría por caries, tratamientos de conducto, extracciones y urgencias odontológicas. Estos números reflejan el deterioro del acceso a la salud bucal en el país y la importancia de la salud pública como pilar en momentos de crisis. La institución, sin embargo, también enfrenta limitaciones presupuestarias que dificultan la adquisición de insumos y el mantenimiento de su infraestructura.
La situación de la Facultad de Odontología de la UBA es un claro ejemplo de cómo la salud pública se vuelve esencial en contextos de inestabilidad económica. Mientras el Estado y las obras sociales debaten sobre coberturas y costos, miles de personas encuentran en esta institución una alternativa viable para mantener su salud bucal sin comprometer su economía.
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Fuente: relevamiento informativo
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