La comunidad educativa de la Escuela Técnica de Jardinería Cristóbal M. Hicken, ubicada en Avenida Las Heras 4078 en Palermo, denunció una serie de irregularidades en la gestión institucional que afectan el funcionamiento. Docentes, alumnos, familias y egresados expresaron su preocupación por el manejo de información, la adopción de decisiones unilaterales sin diálogo previo y la modificación arbitraria de horarios docentes sin consulta a los afectados. El malestar crece en la comunidad, que ve en estas prácticas un retroceso en transparencia y participación.
Fundada en 1914 por ordenanza municipal de 1912 impulsada por el Concejal Canale, la Hicken es el primer y único establecimiento educativo especializado en jardinería de Argentina. Con más de cien años de trayectoria ininterrumpida, comparte predio con el Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires y se ha consolidado como el referente nacional en formación técnica, y es la única que otorga el título de Técnicos en Jardinería, Paisajismo y Producción Vegetal. Su creación respondió a la necesidad de profesionalizar el cuidado de espacios verdes durante las transformaciones urbanísticas de principios del siglo XX.
Entre los puntos más críticos, la comunidad señala que la nueva conducción, con apenas tres meses, ha implementado cambios estructurales sin considerar la opinión de los actores educativos directos. Esto incluye la reasignación de horarios docentes sin aviso previo y el cierre de los cursos históricos para adultos, una oferta educativa que desde hace décadas permite a personas mayores de 18 años formarse en jardinería. Estos cursos, organizados en dos niveles cuatrimestrales, abordan temas como sanidad vegetal, manejo de suelos, abonos, reproducción y propagación de plantas, y han sido un pilar en la inclusión educativa.
Su suspensión perjudica a los estudiantes actuales y rompe una tradición de formación continua que distinguió a la Hicken como espacio de aprendizaje accesible. Durante años, atrajeron a vecinos de la Ciudad interesados en conocimientos técnicos. Su eliminación, según denuncian, responde a decisiones apresuradas, carece de justificación pedagógica y no fue precedida por consulta a docentes ni alumnos. Esto genera incertidumbre sobre el futuro de la educación para adultos en la institución.
Ante esta situación, la comunidad educativa exige las reuniones urgentes con docentes para abordar sus problemáticas. Reclaman el fin del ocultamiento de información y los mecanismos de poder que benefician intereses individuales por encima del bien común. También piden que las autoridades conozcan en detalle el funcionamiento de la escuela, su historia y necesidades antes de implementar medidas. Subrayan que tres meses son insuficientes para entender una institución con más de cien años de historia.
Insisten en que cualquier decisión debe surgir de un real diagnóstico participativo, donde y el diálogo y el respeto sean los ejes para identificar prioridades. Argumentan que solo así se podrán diseñar políticas educativas que fortalezcan la calidad académica. Para ellos, la escuela se construye con participación activa de todos sus miembros, donde cada voz cuenta y cada opinión es valorada.
El lema subraya que la Hicken no se toca, por ser un modelo único de educación pública técnica y patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Su modificación arbitraria sería un grave retroceso para la formación profesional en jardinería, paisajismo y producción vegetal. La comunidad reafirma su compromiso con una escuela abierta e inclusiva, donde el conocimiento se construya de manera colectiva.
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